Por Javiera Mc Niven
12 diciembre, 2016

En los últimos años los procedimientos quirúrgicos se han transformado en algo común, pero es bueno reflexionar antes de hacerlo.

No hay dudas que el mercado de las cirugías estéticas e intervenciones cosméticas ha crecido a pasos agigantados en los últimos 10 años. En 2015 se practicaron 21 millones de intervenciones cosméticas alrededor del mundo, según datos de la Sociedad Internacional de Plástica Estética (ISAPS). En un comienzo eran un secreto a voces, pero hoy quienes acuden a este tipo de procedimientos no temen en reconocerlo.

Sin embargo, y a pesar que son millones de personas las que lucen felices sis resultados, hay ciertos riegos que no deben tomarse a la ligera.

La BBC tomó el caso de tres jóvenes cuyos resultados no fueron los esperados y que nos hace cuestionarnos la pregunta clave: “¿Qué pasa si…?”

1. ¿Qué pasa si algo no sale como estaba pensado?

Tina

Tina es una joven de 24 años que pagó 100 dólares por inyectar sus labios. “Tan pronto como terminaron la intervención, me fui a mi auto y no paré de llorar. Me sentí como si me hubiera autoagredido”, contó. “Antes de que me diera cuenta, ya me estaban inyectando”, agregó.

“Esa noche sentí el dolor más fuerte que he sentido jamás. Me quedé despierta desde las 02.00 hasta las 05.00 en el baño pendiente del labio porque temía que estallara”

-explicó la joven de 24 años-

El estudio de la ISAPS indica que este tipo de retoque cosmético donde inyectan Botulinum Toxin (Botox) fue el más popular durante el 2015. Además no se exige que sea un médico quien realice el procedimiento. Por lo que la decisión de dónde someterse a esta intervención toma mucha relevancia.


2. ¿Qué pasa si pierdo algo de mí?

Sharon Dhaliwal

Aún cuando los resultados de intervenciones cosméticas resultan bien, muchos pacientes pueden cuestionarlos constantemente. Este es el caso de Sharon Shaliwal, quien decidió retocar su nariz cuando tenía 23 años: “Era una nariz larga con un gancho y el cirujano dijo que podía eliminar la prominencia”, contó.

El resultado fue increíble, tal como lo habían pensado. Pero hasta el día de hoy, la joven se pregunta si debería haber considerado sus rasgos indios: “Me quité parte de mi identidad”, lamentó.


3. ¿Qué pasa si en vez de subirme la autoestima, me la baja?


En cuanto a los procesos quirúrgicos, el aumento de pechos fue el más popular durante el 2015. Según 35 mil cirujanos plásticos consultados, durante el año estudiado por la ISAPS, se realizaron casi 1 millón y medio de este tipo de intervenciones. 

“Estaba muy insatisfecha con la forma en que mi cuerpo se veía”, explicó Sarah, quien no quiso dar su nombre real, y que sus 21 años se sometió a implantes mamarios.

Su inseguridad tras padecer un tipo de trastorno alimenticio la hizo tomar la decisión: “Tenía una estructura muy pequeña. Los rellenos eran tamaño D. Ahora entiendo la razón por la que no tenía pechos grandes: yo era muy pequeña”, explicó.

Geudki

Luego de pagar 750 dólares por la intervención, sintió dolores insoportables. Vio el resultado e inmediatamente se sintió cohibida y completamente falsa. A pesar de esto, Sarah asegura que logró sentirse a gusto con su cambio, pero afirma que se incomoda cuando tiene una nueva pareja sexual.

“Gran parte de la publicidad en esta industria da la impresión de que estos tratamientos son un boleto de otro a un estilo de vida glamoroso”, explica Rajiv Grove, ex presidente de la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos Estéticos (BAAPS).

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