Por Rocío Ñancupil
17 junio, 2021

Hacer como si nada cuando las temperaturas comienzan a bajar es el primero de muchos errores 🥶

En invierno podemos sentir nuestra piel distinta, especialmente en nuestro rostro. Así es cómo nos damos cuenta de que se siente mucho más tirante después de la ducha y que nuestro maquillaje ya no nos corre tan bien… y en gran parte esto se debe al cambio de clima. Especialmente cuando nos enfrentamos a vientos helados y luego ambientes cálidos dentro de los hogares.

Es por eso que aquí te presentamos cinco tips a considerar en nuestra rutina de cuidado facial en invierno, para así mantener nuestra piel hidratada y luminosa durante todas las estaciones.

1. Usar los productos correctos

Lo que puede hacerle increíble a tu piel en verano, puede no funcionar durante el invierno. Es por eso que nunca está demás revisar lo que compone nuestra rutina matutina y nocturna, analizando si es que necesitamos un cambio. Ten en cuenta que durante esta temporada el aire se vuelve más seco, así como también lo hace nuestra piel, por lo que no debes tener miedo de probar con cremas hidratantes más pesadas. Y, ojo, estas deben ser usadas pocos minutos tras haber lavado nuestro rostro para tener una máxima absorción.


2. Cuidado con el agua caliente

No hay nada más tentador que tomar una ducha o baño de tina con agua caliente cuando hace frío. Sin embargo, no hay que realizarlas con tanta frecuencia. Y es que el agua a altas temperaturas no solo deshidrata nuestra piel, sino que también se lleva esos aceites naturales que necesitamos preservar, especialmente en invierno. Por eso, a la hora de hacer tu limpieza facial en las mañanas y en las noches, sé gentil con la temperatura del agua. Sabemos que hace frío, pero nuestra piel podría llegar a quebrarse con tanta resequedad. Y, tal como comentamos en el punto anterior, la necesidad de utilizar una buena crema hidratante tras esta limpieza es clave.


3. Fijarse en las necesidades que cubre tu hidratante

Muchas veces utilizamos la misma crema facial por años sin darnos cuenta que las necesidades de nuestra piel van cambiando con el paso de ellos. De hecho, desde los 25 años es recomendable utilizar una crema antiarrugas. Y es que a la vez que nuestra piel va madurando también deja de producir colágeno como antes. Con la resequedad del invierno, las señales de que nuestro rostro necesita otro tipo de hidratante se pueden evidenciar aún más: ya no la vemos tan tersa y algunas arrugas se están pronunciando. Pero, sin alarmarse, siempre es tiempo de dejar atrás la clásica crema de nuestra adolescencia y encontrar una que nos ayude a prevenir las señales de la edad.


4. Utilizar siempre bloqueador

¡No nos engañemos! Ya sea que haya un sol radiante o esté nublado e incluso lloviendo, siempre tenemos que aplicar bloqueador en nuestro rostro y el resto de nuestro cuerpo. Los dañinos rayos UV pasan a través de las nubes y aún así nos pueden causar daños, tanto estéticos como de salud, los cuales, si bien no vemos reflejados en el mismo instante, sí pueden empezar a aparecer en futuro. La resequedad, las manchas y las arrugas pueden ser evitadas tan sólo con aplicarnos bloqueador con mínimo FPS 50 cada 3 horas. 


5. Considerar cambios en el cosmetiquero

Una de las maneras en que más notamos que nuestra piel está cambiando, es cuándo aplicamos maquillaje. La base ya no nos corre de la misma manera, el corrector se coarta bajo los ojos y el polvo nos deja parches en las mejillas. ¡¿Qué está pasando?! Bueno, la respuesta es sencilla: para que nuestro maquillaje corra bien, primero tenemos que tener la piel bien preparada para recibirlo con los cuatro puntos anteriores. Luego, hay que fijarnos en si nuestros básicos de maquillaje se están adaptando bien a la temporada de invierno. Quizás ya no necesitamos esa base matificante sino una que contenga más hidratación o podemos cambiar nuestro rubor en polvo por uno en crema.

Dedicar un tiempo extra de cuidado a nuestro rostro durante el invierno es imprescindible, pero no hay duda de que con estas cinco claves en mente, no se te hará difícil combatir la resequedad, siendo lo más importante el mantener nuestra piel hidratada frente los agentes externos de la temporada.

Mucho mejor si implementas los cambios antes de que las temperaturas bajen aún más. Hasta entonces, ¡mantén tu piel saludable y luminosa! ¿Cuántos de estos consejos ya estás implementando?

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