Por Augusto Catoia
7 noviembre, 2017

Varios se rieron de él cuando tomó las pesas por primera vez en un gimnasio. Ahora es campeón de físicoculturismo.

Cuando Adam Babat entró a una sala de pesas por primera vez, hace 11 años, pesaba sólo 57 kilogramos distribuidos en 1, 86 metros de altura. Para muchos, él era el hazmerreír. Y como si fuera ayer él recuerda cuando uno de los que se burlaron le dijo: «Tienes menos carne que la rodilla de un loro».

Pero si ese mismo molestoso lo viera hoy, quizás sería el turno de Adam para decirle eso con músculos y trofeos por su físico.

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«Recuerdo que en mi primer día en el gimnasio corrí por 45 minutos en la trotadora y eso sería todo. Y después, cuando levantaba pesas, me decían: ‘¿Y qué hace este tipo aquí?'», cuenta.

Pero después de tanto bullying Adam se determinó a cambiar su figura, por lo que entrenó duro por ocho años, cambió su dieta y, hoy, recoge los frutos de su esfuerzo.

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Babat relató al medio Daily Mirror que todavía recuerda cuando le decían que debía comer más. «Eso obviamente afectó mi confianza y mi desarrollo. Yo era muy tímido y ni me atrevía a acercarme al área de las pesas. Mi ansiedad era así de terrible», evoca.

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Pero hoy, a sus 27 años, todo eso es un capítulo bien dejado en el pasado. Porque hoy es un campeón de fisiculturismo: el año pasado ganó el premio de Mr. Lincolnshire y el segundo y tercer lugares en los torneos de Mansfield y Leicester de la GBO (Global Bodybuilding Organization, entidad mundial de fisiculturismo).

Y come brócoli con pollo ocho veces al día. He ahí uno de sus secretos, además de una alta dosis de fuerza de voluntad.

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«Yo sólo me mantuve en el gimnasio por años, usando toda mi negatividad para potenciar un cambio positivo.» (Adam Babat)

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De hecho, el cambio ha sido tan radical que él y su novia de 30 años, Kimberley Grant, establecieron un servicio de personal trainers llamado AK Athletics, con el fin de ayudar a personas que pasan por lo mismo que él vivió.

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«Nosotros podemos ayudar porque hemos vivido las dos caras de la moneda, mientras que muchos entrenadores siempre fueron fuertes. Nosotros ayudamos a quienes nunca han ido al gimnasio antes y son como nosotros fuimos un día«, expresa.

Y el sueño por una portada de una revista fitness continúa. «Aún no lo consigo, pero todavía estoy intentando«, dice Adam Babat, quien ya mostró que no se rinde fácilmente.

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