Por Andrea Araya Moya
26 abril, 2016

La belleza mental y la pasión que tienes por la vida es lo que realmente importa.

Estamos tan acostumbradas a ver chicas con cuerpos delgados y tonificados. Altas. De cabello y ojos claros. De sonrisa perfecta y medidas corporales que nos hacen envidiar el estilo de vida que tienen. Creemos que esa es la belleza verdadera. Creemos que ser bella consiste en ser curvilínea, delgada, tal como una modelo de revista. Creemos que sólo se trata de cómo lucimos frente al resto, de algo físico, dejando de lado algo que puede ser mucho más importante: la belleza interna.

¿De qué te sirve tener un cuerpo perfecto si odias la vida,si no cultivas tu mente y no te interesas por las demás personas? ¿De qué te sirve tonificarte y gastar dinero en mejorar tu apariencia si ni siquiera te interesa tonificar tu mente? ¿De qué te sirve tener una sonrisa perfecta si no se la muestras a nadie? La belleza real es más que tener un lindo cuerpo, se trata de lo que está dentro de ti, en tu mente, y de la pasión con la que enfrentas la vida.

Ser bella no se trata de sólo tener un cuerpo bonito. Es algo mucho más complejo y mayor que eso. La belleza se muestra en la persona que eres. En cómo enfrentas al mundo. En la pasión con la que haces las cosas que adoras. En las ganas de aprender a diario. En aquellos momentos en los que cultivas tu mente y conoces cosas nuevas que te pueden servir para enfrentar la vida. Ser bella para nada es más importante que ser inteligente. Con la belleza física encantas al mundo, pero con la belleza real y la inteligencias, lo ganas por completo. Siempre será el mejor tipo de belleza que exista.

Sin embargo, vivimos en una sociedad que considera que la apariencia física es lo que significa la belleza real. Vemos personas que intentan buscar el cambio radical que les haga tener el cuerpo perfecto. Gimnasios, cirugías plásticas, peluquerías, entre otras cosas. Tenemos la idea de una «belleza plástica», esa que se puede comprar en cualquier momento si es necesario. Esa que es superficial. Esa que sólo dura unos años, pero que depende de nuestro dinero poder aumentarla.

Actualmente dejamos de lado la belleza que realmente importa. No nos preocupamos tanto de cuidar nuestro espíritu. Nos olvidamos de cultivar nuestra mente y fortalecer nuestra alma, pues estamos demasiado ocupados mejorando la imagen corporal que mostramos frente a los demás.

La belleza física tarde o temprano se irá, es parte de la naturaleza del ser humano. Lo que hay dentro de ti, en cambio, siempre podrá mejorar y quedarse, pues no depende de factores externos o de tu reloj biológico. Sólo depende de ti.

Para mí, las personas más bellas son las que tienen algo que contar. Las que sienten pasión por algo. Las que tienen sueños y buscan cumplirlos. Las que cultivan su mente, son buenas con los demás y siempre se muestran sinceras.

Para nosotras, las mujeres, en especial, el tema de la belleza física no debería ser tan importante, sobre todo por el hecho de que debemos ser mucho más que la cara bonita que encanta. Debemos demostrar que somos hermosas por dentro y por fuera y que sentimos pasión por la vida.

Y, sobre todo, debemos demostrar que la inteligencia, la clase y la personalidad también son parte de la belleza, no sólo lo físico.

Sólo así podremos cambiar el punto de vista de la sociedad.

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