Por Catalina Yob
14 Julio, 2017

Sus seguidores lamentan las fatídicas decisiones que la llevaron a intervenirse en repetidas ocasiones.

Los inalcanzables ideales de belleza han provocado una significativa alza en la demanda de cirugías plásticas y procedimientos estéticos. Uno de los fundamentos más importantes y presentes en la sociedad actual es la preservación de la belleza y de la juventud, sin importar las consecuencias. Por ello es que todos, especialmente las mujeres luchan constantemente contra sus cuerpos y con la forma en que luce su cuerpo.

Esto bien lo sabe la italiana Michaela Romanini, quien precisamente saltó a la fama por su peculiar y peligrosa adicción al colágeno. Durante varios años y de forma incansable, Romanini se inyectó una cantidad estratosférica de colágeno, a raíz de las cuales su rostro quedó completamente desfigurado.

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Su obsesión por mantener su juventud y belleza provocaron que Romanini desde muy joven pusiera de moda las inyecciones de colágeno. A pesar de tratarse de una mujer bellísima, ella siguió y siguió arremetiendo contra su naturaleza, generando un daño irreparable en su rostro. 

No escatimó en gastos y poco a poco ser belleza se convirtió en su único objetivo en la vida. El cambio que resultó a raíz de las intervenciones la convirtieron en una verdadera celebridad en su país, a pesar de esta situación haya sido desencadenada por las incesantes críticas y burlas.

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Sin embargo, su adicción también la hizo conseguir fanáticos, quienes alaban su valentía por seguir sus ideales y deseos y dejar de lado aquello que puedan llegar a pensar los demás.

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