Nuestros productos con tecnología de precisión y un rendimiento inigualable han mejorado la vida de millones de hombres alrededor del mundo. Desde el afeitado y el aseo corporal hasta el cuidado de la piel, Gillette es siempre la opción más confiable.

Afeitarse no es cosa de juego. De hecho es un asunto bastante serio. Algunas veces, pasar la hoja o el rastrillo por el rostro se convierte en un verdadero suplicio porque significa estar con cara colorada lo que resta del día.

Pero la verdad es que el secreto está en cómo lo haces, porque si lo haces bien tu piel tendría que quedar perfecta, como nalguita de bebé 👶🏽.

Pero si eres del grupo de hombres que se rasuran y terminan con la mitad de la cara cortada y con pellejos colgando, te vas a identificar con estos momentos de sufrimiento, que podrían cambiar por completo si simplemente lo hicieras bien. Y es que hay que entender que el afeitado de por sí no es el que te irrita, sino los errores que cometes en el proceso.

1. Cuando desobedeciste los mandamientos y te empeñaste en rasurarte antes de bañarte

Este error lo pudiste haber evitado. No vas a ganar nada más que un ridículo corte si insistes en rasurarte antes de bañarte. Mejor hazlo después y aprovecha lo fácil que será pasarte el amigo rastrillo. Esto es porque el agua caliente abre los poros y todo se vuelve fácil como en primero de primaria.


2. La mañana que se te hizo tarde y te rasuraste sin mojarte la cara

¡Grave error! “No por mucho madrugar amanece más temprano”, te dijo tu madre, y con esto lo comprobaste sufriendo. El agua humecta tu piel naturalmente y evita que tu piel se irrite demasiado. Recuerda siempre, siempre, siempre humedecerla con mucha agua tibia para que tu envidiable piel se suavice y el corte sea más simple.


3. Todas las desatinadas veces que preferiste usar jabón porque fuiste demasiado flojo como para ir a comprar gel o crema

El gel o crema para afeitar  existen y tienen un sólo propósito en esta vida: que te lleves un frasco a casa para que dejes de regarla con la navaja. Entonces, ¿por qué no tener alguno? Trata bien a tu piel y cúbrete el rostro con gel en la zona donde pasará la afilada navaja.


4. Cuando te hiciste el valiente y te rasuraste frente a la pared…

…en vez de hacerlo frente al espejo. ¿Por qué eres así? La verdad es que si te rasuras sin verte, muy probablemente alguien salga herido (tú). No cuesta nada acercarte a uno para admirar tu reflejo mientas te aseguras que todo salga muy bien.


 5. Todas las veces que odiaste tu cutis graso porque parece que todo lo hace más complicado

No es tu cutis, eres tú. El problema nunca fue tu piel, sino que no supiste demostrarle quién es el macho alfa lomo plateado. La clave está en usar un exfoliante o un jabón neutro cuando te bañas, y así facilitar “el camino” de la navaja o el rastrillo. De nada, fue un placer.


6. La vez que fuiste la vergüenza de tu padre porque en un arranque de desesperación presionaste demasiado la afeitadora

No tendrías por qué ser tan exagerado. Mala suerte si no lo aprendiste eso en el preescolar. Se supone que la navaja cumple con su trabajo sin que nadie le diga qué y cómo lo tiene que hacer. Pero si es muuuuy necesario presionar, no seas tímido y cambia la navaja. Así de simple, así de sencillo.


7. Cuando te pusiste terco como una mula y te pusiste necio para enjuagarte con agua fría

En su lugar preferiste enjuagarte con agua caliente y ese fue tu peor error. Si lo haces con agua fría, la irritación será mínima, pero si lo haces con agua caliente, tendrás que pagarlo en vida.


8. Lloraste cuando te irritaste por no conocerte bien

No. No te conoces bien. Porque si lo hicieras sabrías en qué dirección te crece el vello. Y si eso fuera así, primero te afeitarías en la dirección que crece y luego en sentido contrario si quieres lograr un rasurado más al ras. A estas alturas la irritación ya no te asusta.


9. El día que llevaste a casa el rastrillo incorrecto

Tu error te irritó en todos los sentidos. Después de que tu enojo pasó te diste cuenta que para que no se irrite la piel debes tener una herramienta adecuada. La ideal sería una que extienda suavemente la piel a través de microtensores suaves y flexibles. Una afeitadora de sistema es más recomendable que una desechable.

¡Entonces todo sería más cómodo y fácil!


10. Y la mañana en que lágrimas escurrieron por tus mejillas cuando rasurarte fue muy doloroso

Si eso pasa es porque tus navajas están viejas y ya se quedaron sin filo. No seas desidioso y evita la molesta irritación cambiando periódicamente el cartucho.

Mantener tu piel libre de irritación realmente no es difícil. Sólo tienes que saber que eso sucede cuando haces algo mal en el proceso.

Para conseguir un rasurado más al ras y sin enrojecimiento, elige Gillette MACH3 Sensitive, una de las afeitadoras más innovadoras del mercado. Esta afeitadora incluye microtensores que brindan el doble de protección para una afeitada más suave y sin irritación.  La suspensión de las hojas las mantiene en estrecho contacto con tu piel, y la cabeza pivotante se adapta a los contornos de tu cara para obtener una afeitada más fácil y confortable.

Rasúrate como quieres y olvídate de la irritación.