Porque los años solo suman experiencias, no te pierdas nada.


Muchas dolencias en el cuerpo se reflejan en heridas visibles y quejidos de dolor muy audibles, pero existen males que se sufren en silencio. Y uno de ellos es la incontinencia urinaria, vista a veces como un problema menor. Pero quienes viven este problema saben que es un tema muy delicado, que afecta a varios tipos de personas y causa muchos malestares.

Pero la verdad es que existen muchas voces y muchos mensajes de superación de personas afectadas por este problema. Y, por supuesto, también existen herramientas para enfrentarlo y vencerlo.

1. “Por un momento, pensé que tenía un tumor”

Cuando ya pasas de los 40 años y empiezas a sentir dolor al orinar, se suelen encender las alarmas. Y cuando cumplí 48 años, yo que soy muy preocupado de mi salud pensé en lo peor cuando sentí por primera vez unos dolores muy molestos al orinar. A esa edad, esas cosas comienzan a dar miedo en los hombres… Pero hoy, al ver las cosas por el lado positivo, pienso que esas situaciones también sirven para valorar más tu día a día y darte cuenta de lo que es el alivio al darte cuenta de que la situación no era tan grave como podría haber sido. Cuando fui al médico, descubrí que no tenía un cáncer: me diagnosticaron una próstata agrandada y  una incontinencia urinaria por rebosamiento – mi vejiga no se vacía cuando voy al baño, y no puedo controlar la salida de lo que queda.

Y cuando dije que estas situaciones te mueven a valorar tu día a día, me refiero a que con los bochornos, las molestias y los dolores de las infecciones que provoca, después buscas que los buenos momentos de la vida sean siempre lo mejor que se pueda. Ya que, de esa forma, esos lindos momentos compensan los contratiempos de la incontinencia. Hoy, por lo tanto, asumo los problemas que me trae con el apoyo de todas esas personas que permiten vivir mejor cada momento bueno de mi vida.

Juan Manuel, 62 años


2. “No pude permitir que la incontinencia me bloqueara el camino”

Durante gran parte de mi vida, he sido una persona muy activa y el ejercicio ha sido una gran pasión. Por eso, saber que tengo incontinencia fue duro porque fui al médico después que comencé a sentir que no rendía como antes. Cada vez que hacía ejercicio, me deshidrataba muy rápido… Y eso me preocupaba mucho, porque para mí los ejercicios siempre fueron mi manera de ver que estoy llevando una vida plena. Si tuviera que dejar de salir a trotar, que es algo que me apasiona, me deprimiría.

Pero entonces me di cuenta de que, con fuerza de voluntad y de mente, para no echarme para abajo, podía llevar adelante una rutina de trote más liviana y seguir haciendo ejercicio con frecuencia. De hecho, mi situación de incontinencia me motivó a buscar cosas nuevas y descubrí el ciclismo, que ahora me encanta. ¡No pude permitir que la incontinencia me bloqueara el camino!”

María José, 55 años


3. “No me quedó otra opción que dejar los prejuicios de lado”

Es difícil asumir que tienes incontinencia. Es darte cuenta que ahora no solo te comienzan a limitar las escaleras, o la vista, sino que algo tan básico como ir al baño, se convierte en un tema. Pero tener incontinencia es lo peor y lo mejor que me pudo pasar en la vida… seguro no entenderán cómo esto puede ser algo bueno, pero les voy a contar por qué.

Siempre fui una persona tímida, que nunca hizo nada por vergüenza, por el qué dirán. Pero, con mi incontinencia, no me quedó otra opción que simplemente dejar los prejuicios de lado. No es algo que esté gritando a los cuatro vientos, pero ya no me da vergüenza  decirlo: esta soy yo, tengo incontinencia, ¿y qué?

Elena, 58 años


4. “Me preocupaba mucho la idea de dejar mis actividades”

Cuando me diagnosticaron incontinencia urinaria, lo primero que me preocupó era saber si eso afectaría mucho mis actividades del día a día. Yo sabía que es un problema que afecta principalmente a los mayores de edad y yo, como siempre he sido muy activa con mis trámites, trabajos y actividades del cotidiano, comencé a preocuparme por si esto sería algo que me afectaría mucho.  Y la verdad es que, de cierta manera, esto sí me afectó: mi caso se hizo fuerte, y debí empezar a usar ropa interior desechable de vez en cuando. Al principio, eso me pareció humillante.

Pero, aunque al principio me sintiera mal por esa situación, ahora creo que todo lo que hago tiene aún más valor. Porque a pesar de mi edad y mi incontinencia urinaria, sigo con la misma energía para hacer todo lo que ya hacía antes. Ya no me importa si tengo que usar ropa interior desechable o algo similiar y, de hecho, busco hacer todas mis actividades con aún más pasión. De esa forma, ¡le muestro a todo el mundo que este problema no nos supera y que somos más fuertes de lo que creemos!

Ida, 65 años

Y además de saber que existen muchas personas que también pasan por este problema y lo enfrentan a diario, también debes saber que existen más (y mejores) soluciones que las que crees. Porque Plenitud ofrece la mejor de todas: ropa interior desechable. En vez de usar voluminosos pañales, la ropa de interior desechable te ofrecerá mayor absorción, comodidad y un gran arma contra la incontinencia. Prepárate para vivir una vida más plena.