Por Downy
La nueva fórmula de Downy® protege tu ropa de malos olores*. Gracias a esto, te puedes salvar de sufrir cualquiera de las siguientes situaciones.

¿Has vivido alguna experiencia desagradable y vergonzosa por culpa de algún olor particular?

Apostamos a que sí.

Y es que resulta muy incómodo que un olor te delate. Por eso queremos que sepas que no estás solo; en este post te contamos la historia de 5 valientes personas que se atrevieron a compartir una mala experiencia por culpa del mal olor. A ver si te animas y luego nos compartes la tuya.

1. No me veo bien, huelo mal que es diferente

Desperté tarde ese día y me di cuenta de que no tenía ropa limpia. Tomé lo más “limpio” (en realidad lo menos usado) que había dentro del closet y me lo puse, pero me sentía cómoda porque era mi outfit favorito. Tomé el autobús, y apenas pasaron unos minutos la gente comenzaba a mirarme. Me sentí increíble, pensé que ese día estaba impactando con mi atuendo.

Un rato más tarde comencé a sentir un olor extraño, y pensé que había pisado popó de perro. Miraba a la gente con ganas de echarle la culpa a alguien. Llegué a la oficina y mientras caminaba miraba mis zapatos y nada. Debió ser alguien dentro del autobús, pensaba. Me subí al ascensor, cuando me di cuenta de que el olor era mío… ¡Mi ropa apestaba a humedad!

Me dio mucha vergüenza. Intenté maquillar el olor con perfume pero fue peor. 

Samantha, 31 años.


2.  ¿Cena amorosa o cena horrorosa?

Me hacía mucha ilusión que llegara la tarde de ese día porque tenía una cena con alguien que me gustaba mucho. Salí del trabajo un poco tarde así que me fui directo al encuentro con mi cita. El problema es que para llegar más rápido tomé un atajo justo en una calle llena de puestos de tacos. 

Al llegar con mi date, me recibió con una sonrisa que se le fue en menos de un minuto al acercarse a mí y sentir que apestaba a fritanga. Claramente no hubo una segunda cita 🙁 

Sandra, 26 años.


3. Perdí peso pero gané enemigos

Me costó alrededor de dos años bajar de peso, y cuando lo logré lo primero que quise hacer fue usar la ropa que no me quedaba hace siglos. Mi baja de peso coincidió con un nuevo puesto en una nueva empresa, así que era un cambio total y yo estaba listo para vivirlo.

Esa mañana me puse la camisa a cuadros que no usaba desde que subí varios kilos, y el pantalón que no me cerraba. Me veía increíble, lo sé. El problema fue cuando llegué a mi nuevo trabajo; mis compañeros me veían raro, pero uno de ellos se me acercó y me dijo algo de manera discreta. Ahí entendí el problema: mi ropa olía a guardado, y yo a viejo.

Claro que no hay que dejarse llevar por las primeras impresiones, ¿pero qué podía hacer ahora que ya me llamaban “El abuelo godínez”?

Marco, 30 años.


4. La loca de los gatos

Sí, tengo un gatito nuevo mi casa, eso aparte de otros 2 ya más viejos. Y es que mis hijos tienen la costumbre de sentir compasión por cada gato que ven. Pero lo que pasó el otro día me hizo perder un poco la paciencia.

Salí temprano a comprar cosas para la casa, pero hacía mucho frío así que saqué de mi closet un suéter de invierno y me lo puse. No sentí nada raro hasta que llegué al super, ahí la gente que pasaba a mi lado me veía extraño.

A los 15 minutos de hacer una fila interminable, descubrí que mi suéter no olía a mi perfume, sino que a zoológico. Descubrí que al parecer los tiernos gatitos habían hecho una pijamada en mi closet toda la noche…

Lolita, 45 años.


5. Yo no fui

Mis padres son sobre protectores conmigo, y casi no me dejan salir a fiestas pero la verdad es que a mi edad, todo mundo lo hace.

Fue entonces que un día me fui de fiesta con mis amigos y en el antro había gente fumando mucho cigarro. En realidad, creía que todo estaría bien pues yo no había fumado.

Pero olvidé que no solo mi boca puede tener olor a cigarro… sino también mi ropa. Consecuencia: Castigada por un mes porque nadie me creyó que yo no había tocado el cigarrillo.

Dani, 18 años.

De seguro todos ellos quisieran borrar de su vida esos vergonzosos momentos. Pero a veces solo nos toca asumir las consecuencias.

Aunque lo que sí pueden hacer es asegurarse de no volver a vivirlos; y para eso te contamos que existe Downy.

La nueva fórmula de Downy protege tu ropa de malos olores, y está totalmente comprobado. Si no nos crees, puedes hacer tú mismo el #RetoDowny. Lava una de tus prendas con Downy y realiza actividades que expongan tu ropa a impregnarse de olores externos. Verás cómo al final del día será cómo si nada hubiera ocurrido. ¡Inténtalo!