¿Alguna vez participaste en algún deporte, compitiendo contra alguien por un premio? ¿No? No hay problema, porque no es necesario ser un futbolista o un piloto de Fórmula 1 para notar que nos es irresistible competir, porque llevamos la competitividad en nuestro ADN. Nos atrae la velocidad, la adrenalina y la intensidad.

¿La mejor manera de saberlo? El cuerpo humano. Él nos dice, de varias maneras, que todo eso es irresistible… especialmente cuando ganamos. Aquí algunas señales:

1. El corazón trabaja a toda máquina

Cuando estamos compitiendo en algo, nuestro cuerpo pide un buen funcionamiento y entonces, nuestro corazón late más rápido para cumplir esa función. Así, la sangre llega más rápido a otras partes del cuerpo, lo que te permite actuar con más fuerza, agilidad y también respirar mejor, porque tus bronquios se dilatan. Y como cereza del pastel, una actividad física intensa que pone tu cuerpo a prueba, te permite detectar problemas cardíacos.


2. Tu visión se fortalece

Cuando estás muy concentrado en una intensa actividad deportiva, la excitación del momento hace que tus pupilas se dilaten y tus ojos te permitan captar más luz. Y así, no sólo tu corazón trabaja con todo sino que tus ojos también… por eso, todo se ve mejor.


3. Todo el cuerpo es más ágil

Cuando compites para llegar más rápido a una meta y lo haces corriendo, fíjate qué pasa si se te cruza algún obstáculo en el camino. Si estás concentrado en lo que haces (y lo estarás si estás concentrado en la competencia), tus manos y tus pies se moverán más rápido… tu cuerpo estará condicionado a que reacciones más rápido de lo normal.


4. Se despierta tu lado más instintivo


Psicólogos y científicos plantean que, sea cuál sea la situación en la que estemos, cuando competimos reflejamos los patrones que nuestros antepasados también vivían, cuando competían por comida, parejas y supervivencia. Nosotros también llevamos ese instinto en los genes y actualmente los transferimos desde un partido de fútbol hasta una carrera de autos.


5. Tu cerebro te ama

Jake Archibald / F1 Renault

Encima de todo lo anterior, en medio de la velocidad, el esfuerzo físico y todo eso, ocurren mil cosas en tu cerebro: Un bombardeo de hormonas como la endorfina, dopamina y adrenalina, por eso cuando compites sientes placer, euforia y tantas otras cosas en tu cuerpo, porque se enciende una verdadera fiesta en tu cerebro. Tú y él están celebrando juntos.

Éstos motivos nos prueban que estamos hechos para competir, que llevamos en nuestro interior las ganas de hacerlo con nosotros mismos y con los demás y que todo eso está en nuestro instinto.

¡Descubre al máximo esa competitividad que fluye en ti y en la F1 junto a Renault y su equipo de Fórmula 1!