Actitud busca actitud.

Nadie niega que tener hijos es algo increíble. Todos queremos tener a quién contarle nuestras maravillosas historias de “cómo nos conocimos con tu papá” y todas esas cosas. Pero la transición de pasar de tener 2 hijos a tener 3 es tremendamente radical, aunque no lo creas.

Y sí, por un breve lapso de tiempo nos culpamos y condenamos mentalmente (y en algunos casos físicamente) por habernos dado permiso a pensar en que tener un tercer hijo sería una buena idea. Pero todo pasa. Y llega la hora en que agradecemos tener a la familia que decidimos tener.

Eso sí, jamás olvidarás las cosas por las que pasaste cuando tus bebés en vez de ser dos, fueron tres:

1. Primero, lo primero: tener 3 hijos es muchísimo más caro

Tener tres hijos cuesta aproximadamente 1.49752 veces lo que cuesta tener dos hijos. ¿Esto tiene sentido? No. ¿Son estos números el resultado de una investigación matemática rigurosa? Por supuesto que no, pero en definitiva sí es más caro, y lo sabes.


2. Claro que es más agobio… sobre todo en un estacionamiento

Dos hijos = dos manos, uno me toma de la izquierda y el otro de la derecha.
Tres hijos = dos manos… ok, esto va mal. Aquí hay algo que terminará en: “No sueltes la mano de tu hermana. ¡Toma su mano! ¡Toma su mano! DETENLA. ¡Y! ¡SOSTEN! ¡SU! ¡MANO!”


3. Pero eso no pasaría si aún manejaras tu deportivo de cuatro puertas

Porque claro, al tener dos hijos aún albergas la esperanza de quedarte con un tremendo modelito del año, pero cuando de dos pasas a tres, comienzas a pensar que lo mejor sería definitivamente la van…


4. Descubriste objetos de dudosa procedencia

Los perros orinan los árboles para marcar su territorio. Tus bebés dejan dentro del auto pequeños rastros de galletas y juguetes cubiertos de una capa de saliva… ¡yummi!


5. Y ya para cuando aprendieron a hablar, quisiste haber nacido sordo

Todo bien, los amas y todo, pero un viaje de 7 horas en auto, fácil se transformó en un viaje de 70 horas. Gracias al universo, sigues vivo.


6. “¿Me puedo ir adelante?”

Porque con 2 hijos es muy fácil, ambos se van en la parte de atrás del auto y se acabó; pero con tres debes escoger cuál es el que se va adelante. Es como una bomba, tienes 1 minuto para decidir, y decidir bien.


7. Niños, por favor, por piedad, duérmanse

La peor parte de todas es viajar con ellos y tener que hacer dormir a 3 monstruitos al mismo tiempo. Es decir: a dos es difícil; pero a tres es como querer tomar una hamburguesa con palillos chinos. ¿Se entiende la metáfora? ¡ES CASI IMPOSIBLE!

Pero lo más importante de todo, es cuando aceptas que todo esto tiene un lado positivo, y es que tienes el amor incondicional de 3 personitas que estarán contigo por siempre. Y aunque cueste trabajo creerlo, existe una forma de tener un cuarto hijo y no morir en el intento. 

Y es que cuando aún los hijos son tan sólo un par, las cosas son bastante más fáciles… Y es que hay un auto que puede adaptarse a todo lo que estás buscando (él también te está buscando); porque es el equilibrio perfecto entre una “suv” y un “sedán”, la mezcla ideal entre estilo y comodidad, lujo y espacio.

Se trata de la nueva Nissan Kicks, y si quieres probarla, puedes inscribirte hoy un para un Test Drive, aquí.

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