Cuando ves a una Combi por la calle, ¿cuál es tu reacción? Probablemente sonríes por la nostalgia, por su color vibrante, por la alegría en su interior, por la rica comida que venden en su interior (porque todos hemos visto un food truck de este modelo hoy en día)… En el fondo, existen mil y un motivos para querer este vehículo, pero muchos de ellos son desconocidos.

Y quizás tú tampoco los conozcas, así que por eso te presentamos esta lista: para que te maravilles con un ícono que, después de tantas décadas, sigue sorprendiendo.

1. Una feliz casualidad.

El éxito masivo de este vehículo comenzó “sin querer”. Un día, un exportador de Volkswagen vio una plataforma que habían creado unos empleados de la empresa únicamente para trasladar mercancías y le llamó la atención ese vehículo con la plataforma, por lo que hizo un bosquejo de él en un papel y, al presentarlo a sus superiores, se aprobó la idea de crear el proyecto… y así nació la Combi.


2. El “automóvil de las mil ventanas”.

Entre las incontables versiones de este vehículo, una de las más peculiares es la brasileña “Samba”, rodeada de 23 ventanas. Este modelo se hizo tan mítico que, hoy en día, un ejemplar en buen estado puede costar más de 60 mil euros (más de 1,3 millones de pesos mexicanos).


3. Pionero de la aventura.

Actualmente son muy comunes las “casas rodantes”, pero en los años 50 y 60 no lo eran… hasta que surgieron las Combis. Por lo tanto, este vehículo no se hizo icónico solamente por transportar grandes grupos de amigos hippies en su interior: también se destacó por llevar familias enteras en largos viajes con comida, almohadas… De hecho, la empresa Westfalia incluso se encargó de crear productos especialmente para ir de camping con la Combi.


4. El verdadero todo-terreno.

Como los motores empleados en las versiones T1 y T2 de la Combi eran de cilindros refrigerados por aire, eso les permitía funcionar sin problemas sin agua, bomba de agua, radiador, manguitos, junta de culata… En otras palabras, esto les daba el “súper poder” de ser muy fiables en climas extremos: podían viajar desde lugares con mucha nieve, sin congelar su sistema de refrigeración, hasta los lugares más desérticos.


5. El “veterano” de la concesionaria.

Por su inmensa popularidad en tierras mexicanas, México sólo dejó de vender Combis nuevas en 2013, el año en el cual se descontinuó su producción. El país había dejado de producirlas en 1994 y exportó ejemplares nuevos hasta 2013, cuando Brasil dejó de producirlas después de 63 años colocando Combis cero kilómetro en las calles. Poquísimos vehículos en el mundo son producidos y vendidos completamente nuevos por tanto tiempo.


6. La nueva reliquia.

El mencionado modelo “Samba” no es la única Combi valiosa en los días de hoy. De hecho, este vehículo y sus viariantes – que tuvieron una producción masiva en Brasil – es muy cotizado por coleccionadores europeos, que los compran por altos precios. Y por eso los puertos brasileños siguen exportando ejemplares usados y restaurados al Viejo Continente para venderlos a más de 450 mil pesos mexicanos cada uno.


7. Un apodo muy mexicano.

El nombre “Combi” es una adaptación hecha en México al nombre Kombi – que surgió en Alemania como una forma fácil de decir Kombinationskraftwagen (vehículo de uso combinado) – y, por su gran popularidad en el país, el mexicano inventó el uso de su apodo como un apodo general para furgones de transporte público. Y por eso, varios países de Hispanoamérica también usan ese nombre para hablar de modelos de la línea Transporter y furgones en general.

Es por curiosidades como estas y muchas más que no es raro ver la Combi por ahí haciendo cualquier cosa que te puedas imaginar… y por todas esas cosas es un verdadero ícono de las calles, garajes, carreteras y de la vida en México y en el mundo. En el fondo, sobran motivos para celebrar sus 68 años de historias y alegrías.