Por HSBC
Tú eres dueño de tu nómina y decides en qué banco deseas recibir tu salario. ¡Es muy fácil!

Hay un síndrome extraño que nadie ha podido explicar por qué sucede (con certeza): los niños quieren ser grandes, y los grandes ser niños. 

Por eso, vemos muchos jóvenes adultos evitando a toda costa asumir la verdad biológica que nos los ha alcanzado. Y hacen bien, porque mientras más crecemos, más responsabilidades debemos asumir. Incluso Peter Pan tenía su opinión al respecto, él decía algo así como:

“No crezcas, es una trampa.”

Y aunque Peter Pan no sea el mejor referente; es básicamente lo que cualquier adulto que ya pasó por esa transición en la que estás tú, te diría. Es por esto que enumeramos todas esas razones por las que debiste pensarlo dos veces antes de crecer y ponerte a trabajar:

1. Primero, lo primero: cuentas

Puede que aún no te vayas de la casa de tus padres, pero es lógico que ya no estás en condiciones de seguir viviendo en calidad de hijo lactante. Debes pagar algunas cosas.


2. Bienvenido al mundo real

En esta etapa te das cuenta que todo tiene precio: la ropa, los cepillos de dientes y sí… el papel higiénico también.


3. Por ende empiezas a valorar más el dinero

Y ya no lo quieres gastar en cualquier cosa; de hecho comienzas a sentirte más tacaño de lo habitual.


4. Pasas a la etapa de “cliente” de banco

Ese momento que jamás pensaste que llegaría, viene con todo. Empiezas a conocer términos que jamás pensaste que existían.


5. Y te familiarizas con los “costos de manutención”

Y esto es como pagar para ser una persona de verdad. Todo tiene un precio.


6. O con los seguros asociados

Porque tienes que estar prevenido en caso de que te pase algo, como que un canguro te aplaste en Australia.


7. Tu firma toma valor real, en la vida real

Antes podías poner lo que quisieras porque en realidad a nadie le importaba falsificar la firma de una persona sin dinero (perdón la expresión); pero ahora tu firma sí vale, y perder los documentos es sinónimo de largas filas y mucho tiempo.


8. Y te confunden con la portabilidad de nómina

¿Porta…qué? Sí, aquí descubres que el sueldo que con tanto esfuerzo te ganas, puede ser puesto donde tú quieras, que no eres esclavo de nadie.

¿Ves por qué debiste quedarte pequeño como Peter Pan?

Lamentablemente no podemos decidir cuándo crecer, pero sí podemos decidir dónde tener nuestra nómina. Tú eres dueño de tu nómina y decides en qué banco deseas recibir tu salario. Da #UnPasoMás y cámbiate sin costo a HSBC.  Al abrir una cuenta flexible te bonifican $500 M.N. Además, si cambias tu nómina a HSBC obtienes $500 M.N adicionales. Te bonifican hasta $1000 M.N.

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