Por Sprite

Si has llegado hasta aquí es porque probablemente en algún punto de tu vida te has sentido un hater. Uno de esos que -como su nombre lo dice- andan por la vida lanzando sus «especiales» comentarios a quien se cruce en su camino, mucho más si esa persona es diferente: si decide llevar el pelo verde o si su ropa no es la «normal».

Queremos ser claros con quienes pueden sentirse identificados con los haters, y decirles que en esta nota encontrarán las razones de por qué sus palabras no tienen taaaantísima importancia.

Lo primero será contarles que la sociedad que intenta vivir en armonía es aquella que entiende las diferencias que existen entre un ser humano y otro. Que no se trata de que todo es blanco o negro, que hay otros matices, que existen personas que si se paran a nuestro lado, sea cual sea su vestimenta o su condición sexual, son iguales a nosotros. No hay ciudadanos de primera categoría, en este mundo terrenal (y probablemente en el otro) somos todos iguales.

En este abismo de hermosas diferencias a las que nos enfrentamos, es fundamental saber que las mujeres tienen pelos, y que si deciden dejárselos es un tema de ellas. No deberíamos meternos. También que no hay colores de hombres ni de mujeres, los colores son colores. Y, bueno, tampoco deberíamos opinar de aquello.

Entonces, ¿sirven realmente esos comentarios? Al parecer no.

Haters, ya los conocemos, y les respondemos con muucho amor.  

¿Te queda alguna duda? #ILoveYouHater