Ser feliz es el mejor plan.

Intenté aproximarme a explicar lo que estamos sintiendo en estos momentos. A decir con palabras qué es eso que nos aprieta el corazón. A tratar de expresar esta desconocida sensación que hace que se nos inunden los ojos de lágrimas. Pero no lo conseguí. Es que fácil no es, ¿dónde se encuentran las palabras para describir un sueño conseguido?

Hace más de 30 años que compartimos el mismo sueño, tú, yo, y un país completo; que a veces se veía lejano e imposible, un sueño que la noche del miércoles 15 de noviembre dejó de serlo para convertirse en una realidad. Después de tantos años nuestra blanquirroja será parte del evento más esperado de todos.

Sí, tras un largo tiempo, nuestro equipo se mostrará ante los ojos del mundo como una selección ganadora, que no le tiene miedo al fracaso, que se levanta las veces que sea necesario para poner en lo más alto el nombre de nuestra querida patria.

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Esperamos mucho tiempo para estar ahí, sufrimos, lloramos, y vimos cómo el camino se hacía cuesta arriba. Pero, eso quedó atrás, porque hoy con orgullo decimos ¡Rusia 2018 allá vamos! El país está de fiesta, celebremos todos los peruanos alrededor del mundo porque el sueño mundialista ha llegado. Disfrutemos que un puñado de guerreros hombres nos han encaminado a un país desconocido para muchos, pero que será testigo de cómo se escribe la historia más esperada de nuestro fútbol.

El Perú se instaló en el techo futbolístico más alto del mundo, para demostrarnos que no existen imposibles, y que con esfuerzo, garra y esperanza, todo se puede lograr.

En estos momentos todos los peruanos estamos de fiesta, y es que cuesta tanto estar ahí, que el peregrinaje por las calles con emocionados compatriotas se extenderá por todo el país. Atrás quedó la desilusión y el amargo sabor de la derrota. Hoy nos embarga una profunda felicidad.

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Una felicidad que disfrutamos en compañía de nuestra familia, amigos, y de una generación que nace siendo ganadora, que ha visto cómo hoy 31 millones de corazones tienen el mismo plan, unirse en el más profundo abrazo de celebración.

Saltar, cantar y sentir que el corazón late de felicidad solo lo has podido conseguir tú, mi blanquirroja. Gracias por demostrarnos que para cumplir sueños no existen límites, por darnos uno de los momentos más importantes de nuestras vidas, y que siempre recordaremos con alegría aquel 15 de noviembre de 2017.

Con esfuerzo y constancia es posible lograr verdaderas hazañas. En este camino mundialista, que recién comienza, el BCP te acompaña en tus planes de ver a la blanquirroja triunfar. ¡Comienza a vivirlo!