Organización sin fines de lucro que desde hace más de 70 años se dedica a incidir en la salud de la población a través de diversas estrategias de abogacía, desarrollo profesional y conocimiento científico, entre otras acciones.

A pesar de lo que se cree, la influenza lleva varios años junto a nosotros… tantos, que pareciera que su primer brote fue justo antes de la rueda y solo algunos meses después del descubrimiento del fuego.

Pero no, la verdad es que el primera “explosión” registrada de esta enfermedad no fue hace tanto tiempo, sino en 1918 para ser más exactos, a fines de la Primera Guerra Mundial. Fue más conocida como La Gripe Española y su propagación fue tan importante que se estima que enfermó un 40% de la población mundial.

Ok, pero antes de hablar de la historia, parece que nos saltamos algo fundamental:

¿Qué es la influenza?

Es una enfermedad respiratoria provocada por dos tipos de influenza: el A y el B, y aunque son solo dos, éstos tienen muchas cepas diferentes que actúan de distinta manera.

A la mayoría de las enfermedades provocadas por estas cepas se les suele catalogar colectivamente como “gripe”, un término que juega un tanto en contra, ya que puede confundirse con un resfriado común y corriente. Siendo que no lo es.

La influenza puede afectar a personas de todas las edades y variar desde leve a muy grave dependiendo de algunos factores como la edad y el estado de salud del enfermo. Además, algunas personas tienen mayor riesgo de presentar complicaciones, como por ejemplo:

  • Niños mayores de 6 meses y menores de 5 años.
  • Adultos de 60 años y más.
  • Embarazadas.
  • Diabetes no controlada.
  • Obesidad mórbida.
  • Cáncer.
  • Enfermedades del corazón.
  • Asma y EPOC.
  • VIH.
  • Personal de salud.

¿Y cómo se transmite?

Mediante el aire.

Así es, estos virus viajan en la respiración, la tos, los estornudos.. e incluso los besos (¡Buu!). Y como si todo eso fuera poco, existe un gran detalle que no podemos dejar de lado, y es que algunas personas infectadas no presentan síntoma alguno, por lo que su control se hace mucho más difícil.

Perfecto…

¿Pero existen síntomas que sí sean perceptibles?

Los síntomas más comunes de la influenza son la fiebre, el dolor de cabeza, dolor en los músculos o articulaciones, congestión y escurrimiento nasal, la fatiga y la diarrea (Aunque estos son más usuales en niños que en adultos).

Y para terminar, ¿Cómo se trata la influenza?

LO PRIMERO es ir al doctor, él es el único que puede decirte si tienes o no influenza… si efectivamente tienes, lo más probable es que te aconseje el uso de antivirales, ingerir la mayor cantidad de líquido posible y quedarte en casa para descansar como si no existiera un mañana. PERO, varias cepas han desarrollado resistencia a los medicamentos, sin contar el brote constante de otras nuevas…

Por lo que la vacunación siempre será lo más efectivo.

Así que no lo pienses dos veces y vacúnate YA, aún estás a tiempo. Acércate al centro de salud más cercano y recibe gratuitamente la vacuna contra la influenza, así evitas complicaciones y dificultades cuando ya sea muy tarde.

Si quieres saber más sobre la vacuna contra la influenza, infórmate aquí.

#VacúnateYa #YaMeVacuné