Daría su vida por que la victoria de cada partido se la llevara el Melgar, equipo de fútbol al que ha apoyado desde que descubrió toda la pasión que puede encerrar un balón estando en la cancha de fuego. La entrega de este fanático de Arequipa, Perú, incluye descabelladas apuestas. Muy descabelladas.

Cuando supo que su equipo, de quien se considera el mayor aficionado, jugaría un partido contra en River Plate de Argentina, quiso hacer una apuesta que comprobara su amor por el fútbol.

Sabía que solamente su mejor amigo aceptaría una idea tan imprudente, porque, ¿quién se atrevería a aceptar humillarse frente a todo el mundo? Sólo los verdaderos amigos que no le temen a nada cuando están juntos.

Si el Melgar ganaba o empataba el partido, entonces el muchacho de Arequipa ganaba la contienda. El perdedor, que dependía del marcador final, debía cumplir el trato que fue “firmado” de mutuo acuerdo.

El castigo que el perdedor debía cumplir era correr una maratón de espaldas.

Ninguno de los dos podía arrepentirse a mitad del partido, aunque el marcador fuera demasiado evidente.

El día esperado, el Melgar perdió 4-2 frente al River Plate. No había vuelta atrás y el arequipeño debía pensar la forma en que pagaría la apuesta, todo por el honor de su equipo. Las lágrimas de derrota no bastaron para que su amigo celebrara el triunfo de su equipo, y menos para que se anulara el trato.

Correr de espaldas, ¿dónde podría hacerlo? Los anuncios de la maratón de 10K de Movistar en Lima, Perú, inundaban las páginas de Facebook, entonces se le ocurrió a su amigo que era la oportunidad perfecta para que el perdedor pagara la apuesta. Tendría que incluso viajar. 

Correr 10K no es fácil y ni hablar de hacerlo de espaldas.

Para eso entrenó por un tiempo en las calles de Arequipa, y así brilló por su equipo el día de la maratón.

No es que adore la idea de exhibirse frente a otros corredores; no es que le encante tener que ser objeto de burlas y posibles memes; ni siquiera quiere correr de espaldas, pero ¿acaso le quedaba otra opción? Ninguna. 

El que corrió para pagar una apuesta #SoyYo, y esta, es una más de las miles de historias que corrieron el 21 de mayo en Lima.