Si quieres contar la verdadera historia del pueblo estadounidense, es imposible hacerlo sin mencionar a sus hermanos mexicanos. Después de siglos de idas y venidas de Estados Unidos a México, la frontera entre ambas tierras es la más concurrida en todo el mundo. Con sus más de 350 millones de cruces fronterizos al año en los días de hoy, la vitalidad de una de estas naciones no se puede explicar sin la presencia de la otra.

Actualmente, alrededor de 37 millones de residentes en Estados Unidos son de origen mexicano: una tercera parte es de inmigrantes nacidos en México, otro tercio tienen padre y/o madre mexicana y, finalmente, el tercio final es de ascendencia mexicana. De generación a generación, los mexicanos ayudaron a moldear la grandeza de dos gigantes países vecinos con, por ejemplo, 61 congresistas de ascendencia mexicana en el Congreso de Estados Unidos. Y todo eso sin contar la presencia ubicua de la cultura mexicana en ese país, que abrazó a tantas personas y riquezas mexicanas.

Beyond Borders

Sin embargo, existen muchas personas mexicanas cuyas riquezas son ignoradas o menospreciadas. Entre ellas, muchos inmigrantes mexicanos indocumentados sufren por el simple hecho de buscar oportunidades para sus familias. Según el Pew Research Center, alrededor de la mitad de unos 11 millones de inmigrantes con esa condición en EE.UU. son mexicanos que sueñan y viven la vida intensamente, pero también temen y sufren duras realidades que muchas veces rompen sus ilusiones.

1. Separación familiar

Mucha polémica ha despertado la retórica del “Gran Muro” propuesto desde la campaña presidencial de Donald Trump. Sin embargo, las barreras entre ambos países existen hace ya mucho tiempo. Y hay una barrera, un obstáculo para la vida digna del indocumentado mexicano que es más pesado que toneladas de concreto: el miedo a separarse de su familia. Un miedo muy real y muy presente, por ser una amenaza que muchas veces se hace realidad.

Millones de familias viven en “estado mixto” – es decir, con miembros nativos y ciudadanos de EE.UU. y otros en condición ilegal. En 2013, por ejemplo, Human Impact Partners (HIP) estimó que 150 mil niños fueron separados de sus padres por políticas inmigratorias de Estados Unidos y gran parte de ellos son mexicanos. Así, la riqueza del pueblo mexicano-americano sufre riesgos en cada vez que las futuras generaciones terminan totalmente alejados de sus familias y bajo la tutela del gobierno o padres adoptivos. La ONG Race Forward estima que, desde 2011, más de 20 mil hijos e hijas de deportados experimentaron ese drama.

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2. Condiciones de vida

Debido a que muchas veces provienen de condiciones deplorables en suelo mexicano, muchos inmigrantes ilegales de ese país están dispuestos a aceptar trabajos de ingresos más bajos para subir escalones o encontrar más oportunidades con los trabajos a los cuales puedan acceder. Pero a veces terminan simplemente en los márgenes de la sociedad con bajos sueldos, condiciones de pobreza y sujetos a humillación y explotación, según Jobs With Justice y el Centro Legal para la Pobreza Sureña (SPLC). Como señala el Título VII de la Civil Rights Act de 1967, es legítimo negar empleo a un trabajador por su estatus inmigratorio. Pero, una vez que se emplea a un inmigrante ilegal, éstos no pueden sufrir actos discriminatorios por ese motivo. Aun así, eso ocurre.

Por no portar documentos, también enfrentan dificultades mucho mayores para encontrar un hogar y servicios de salud. Incluso una enfermedad puede volverse pretexto para temer la deportación y el abandono de toda una vida construida en suelo estadounidense.

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3. Discriminación

A pesar de imprimir crecimiento en la economía e inyectar aún más vida a Estados Unidos, con toda la alegría y extroversión que caracterizan a su país natal, el mexicano indocumentado muchas veces enfrenta el menosprecio. ¿De quiénes? De aquellos que los ven principalmente como alguien que viajó al país “a quitar trabajos” de los nativos o a traer desorden, a pesar de los muchos que simplemente ven a su inmigración como una medida extrema para encontrar un trabajo y sacar adelante a sus seres queridos.

Debido a su disposición para aceptar condiciones laborales y de vida consideradas como peores que la de muchos estadounidenses promedio, lo cual muestra justamente la garra de este pueblo mexicano en su búsqueda por salir adelante en la vida, estas personas deberían ser vistas con respeto por las demás. Pero muchos ven principalmente el “estatus social” del indocumentado y no a su actitud esforzada, de alguien que puede realmente aportar riqueza humana y económica en el país.

Beyond Borders

Pero a pesar de todas esas dificultades, los mexicanos indocumentados que las combaten todos los días son mucho más valientes y viven aún más adversidades de lo que crees. Tienen nombres, apellidos, sueños y emociones inigualables plasmadas en el documental ‘Beyond Borders’ (Más allá de las fronteras), de Enrique Krauze, Alvin H. Perlmutter, Gastón Pavlovich y Manu Gargi, que será exhibido a lo largo de México desde el 16 hasta el 22 de marzo en Cinépolis.

Este documental fue posible gracias a Fundación BBVA Bancomer, Cemex, US-Mexico Foundation y Pilar y Jaime Dávila. Y es un esfuerzo coordinado por tres empresas de producción: Independent Production Fund, Editorial Clío Libros y Videos, y Fábrica de Cine. 

Puedes ver el trailer aquí: