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La vuelta al colegio es todo un tema tanto para nosotros como para nuestros hijos. Regresan las prisas, las tareas y también las divertidas anécdotas que nos regalan los pequeños en su día a día. Y como todos tenemos un acontecimiento para recordar, las mamás nos contaron las historias más graciosas que les han pasado a sus hijos en el colegio y que las han hecho reír a carcajadas.

1. La mini espía

A esta mamá le llegó una nota de la profesora diciendo que su hija Amalia había llegado muy tarde a clases después del receso… Amalia nunca había hecho esto, por lo que algo sospechoso tendría que haber ocurrido… y eso fue exactamente lo que pasó:

“Al preguntarle [a mi hija] lo que había pasado, dijo con voz de misterio que se quedó escondida en el baño con su mejor amiga porque querían completar un plan malévolo. Muy seria pero aguantando la risa por dentro, le pregunté de qué se trataba ese plan. ¡Querían llegar a la sala sin que nadie las viera, escondiéndose de la inspectora y sorprendiendo a todos… tal como unas espías!”.


2. El pequeño descuido que arruinó la comida de su perrita

Su hija Catalina había llevado, como era costumbre, yogurt con cereales de colación. Hasta ahí nada fuera de lo normal, pero cuando la fue a buscar a clases, le comenzó a hacer las preguntas de rutina, y ahí se llevó la hilarante sorpresa:

“Le hice a Catalina las preguntas que siempre le hago; cosas como qué había aprendido o si se había comido el yogurt que le mandé de colación. En ese momento me respondió, como si fuera algo completamente normal, que sí se lo había comido, pero que le había guardado un poco a su perrita. Me pareció una decisión tierna pero un poco extraña, pero no hice nada. Sin embargo, cuando abrí su mochila, vi que la tenía completa con yogurt, hasta la libreta y su polerón… Resulta que había guardado el yogurt como dijo, ¡pero abierto! Estuve a punto de enojarme, pero, ¿quién puede resistirse a ese inocente acto? Sólo le dije que guardara todo el yogurt que quisiera para su perrita, pero cerrado.

‘Bueno mamá’, me dijo”.


3. “Es arena mamá”

En su primer día de jardín, la pequeña Antonia pasó toda la mañana dentro de un lugar bastante particular. Al parecer, fue amor a primera vista.

“Mientras los demás niños jugaban, corrían, saltaban… ella estaba de guata en el arenero. No se movió en toda la mañana”, dijo su mamá.

Cuando terminó el día, Antonia salió del arenero. Su madre le dijo que no podía pasar todo el día ahí, a lo que ella respondió con la clásica pregunta que hacen los niños: “¿Por qué no?” Mientras su madre pensaba en una respuesta convincente, Antonia, decidida, la interrumpió diciéndole “es arena mamá”. ¡La niña tenía razón! Arena que quedaría en la casa por días, pero al fin y al cabo, sólo arena.


4. Desbordada pasión por el fútbol

Susana relata que su hijo es muy fanático del fútbol y de los jugadores de Chile, por lo que el pequeño se la pasa todo el día practicando sin importar las consecuencias. Es el seguidor número uno de Alexis Sánchez y sólo tiene 5 años. Entre tanto entrenamiento algo tenía que pasar…

“Uno de los miles de días en que Rodrigo estaba jugando fútbol le ocurrió algo tragicómico. Le pegó, le pegó y le pegó a la pelota hasta que por fin le salió bien el tiro, pero todo lo demás falló. Con el golpe su zapato se soltó y salió literalmente volando. ¿Dónde cayó? En el techo, por supuesto, no podía ser en la cancha que medía prácticamente una hectárea, sino que quedó en el lugar menos pensado. ¡Imagínense la fuerza con la que tuvo que haber pateado para que su zapato terminara ahí!

Cuando llegó a casa sin un zapato yo no entendía absolutamente nada. Sólo tenía el calcetín puesto. Él no me supo explicar qué había pasado, así que tuve que llamar a su profesor. Ahí supe que estuvo toda la jornada descalzo y muy calladito, el pobre no pudo jugar. Lo reté pero no pude aguantar la risa. El zapato aún sigue en el techo, y su entrenador me advirtió, entre carcajadas, que “¡si sigue pateando así, pronto será un Alexis!”.


5. Refrescándose en el verano

Un día de verano, Carlitos decidió refrescarse DE VERDAD…

Era miércoles y hacía muchísimo calor en el jardín. Las tías, al ver que los niños tenían sus cachetes sonrojados de tanto calor, decidieron llevarlos al patio para refrescarlos con pulverizadores. Pero a Carlitos eso no le pareció suficiente. ¿Qué son unos pequeños pulverizadores? Él necesitaba más potencia. Así que fue por la manguera y, generosamente, los mojó a todos, sí, ¡a todos! Incluidas las tías. ¿Quién no querría refrescarse con semejante calor no?


6. “No hay tarea mamá”

Cuando su hijo le dijo que no había tarea, Rosa sospechó de inmediato.

“Sebastián me dijo que no había tarea. Le volví a preguntar y me volvió a insistir en que no. Estuve a punto de creerle, hasta que abrí su mochila. No sólo estaban tooodos sus libros y cuadernos, sino que estos estaban llenos de pegamento y encima de él, escarcha. Antes de empezar a hacer las tareas nos pusimos a limpiar. Cuando terminamos, los dos brillábamos con escarcha encima. Al verme llena de escarcha, sus ojitos se iluminaron y me dijo ‘ahora sí que te ves linda mamá, con muchos brillos como las princesas’. Me derretí”.


7. Un pequeño muy estudioso

El pequeño Raúl, de solo 3 años, estaba ansioso por entrar al colegio, pero parece que su ansia era incontrolable…

“Era su primer día de clases y la emoción lo superaba. Llegamos al jardín y se puso a gritar como loco para que lo dejaran entrar. Se pegó a la reja y comenzó siguió gritando, era imposible que alguien no lo notara: ‘tíaaaaa ábrame la puerta que quiero estudiar’. Por supuesto, todos lo escucharon y se rieron al mismo tiempo. Cuando le abrieron, entró corriendo a su salón. Lo que me queda claro es que un estudiante problema no va a ser”.


8. Una generación muy liberal

El pequeño Pedro ama la escuela por sus dotes de Casanova. Y es que el niño de 5 años ya SE CASÓ por primera vez:

“Cuando estaba en kínder (lo suficientemente maduro), me contó que se había casado en la casita del árbol que está en el patio del colegio. En seguida lo encontré adorable, pero cuando siguió la segunda parte de la historia, las cosas me comenzaron a parecer un poco extrañas. Sí, se casó, ¡pero con dos compañeras! Cuando me lo contó a mí y a mi esposo, su cara era de tal seriedad que no podíamos reírnos… Ahora, Pedrito va feliz todos los días, ¡porque en la clase tiene 2 esposas!”


9. Emocionada por el censorista

La pequeña Fer tuvo una graciosa confusión en clases. De verdad que es imposible no reírse con ella.

La profesora del colegio les preguntó a los niños sobre algo que recientemente los hubiese hecho felices. Fernanda, con sus ganas incasables de participar en todo levantó su mano al segundo, ya que quería contar su aventurera historia, y así fue: “yo estoy feliz porque un señor fue a poner un ascensor a mi casa”, dijo.

“¿Un ascensor en una casa?”, le preguntó su profesora, y ella muy segura volvió a contestar que sí, y esa fue su corta pero “emocionante” historia.

Días después, la profesora, quien había quedado curiosa con aquel ascensor en la casa de su pequeña alumna, le preguntó a la madre de Fer de qué se trataba eso del ascensor. “Ahí le expliqué el hilarante mal entendido, no es que nos hayan ido a poner un ascensor, es que  ese día golpeó a nuestra puerta un caballero y cuando abrimos dijo ‘vengo a censar'”. ¡No podían parar de reírse con la graciosa confusión de palabras que tuvo Fer!

¿Qué te parecieron estas graciosas historias?

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