Por Schick
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¿Alguna vez creíste que algo malo te pasó porque tú le hiciste un mal a alguien, que la vida, el destino o alguien te está retribuyendo una mala acción? Si tu respuesta es  “sí”, entonces creíste en el karma: que si haces algo bueno o malo, alguna experiencia buena o mala te pasará como “paga” por lo que hiciste. Pero te tenemos una noticia: al parecer, las cosas no funcionan exactamente así.

A veces, cuando parece que incluso los pajaritos del cielo te detestan porque hacen sus necesidades sobre tu hombro, y que la vida es un desastre, la verdad es que estás viviendo las “vueltas que te da la vida”, que son las pruebas de que el karma no existe. ¿Quieres saber qué es una vuelta que de la vida? Te lo explicaremos.

1. El jefe “difícil”.

Pocas cosas son peores que un jefe que se parece a un dictador de película. Y en esos momentos en los que te hace la vida imposible, recuerdas a ese niño que fastidiaste en la escuela y piensas: “¿Acaso me pasa esto por lo que le hice a Juanito?”. Entonces llamas a Juanito, le pides perdón, pero tu jefe sigue igual a un súper villano. ¿Y sabes por qué? Porque sus regaños son una vuelta que te da la vida, una experiencia que te endurecerá y ayudará a crecer. Y cuando tengas otro jefe así, tendrás la fuerza para enfrentar todas las dificultades.


2. El complicadísimo examen de titulación.

Toda persona que termina la universidad debe enfrentar esto o algo similar, como la tesis. Y vaya que este examen es difícil… Pero a veces, te da la impresión de que el destino no quiere que lo pases nunca y que “pagues por todos tus pecados” sufriendo una y otra vez con él. Pero vamos, no pienses así. Esa prueba es como un dragón de siete cabezas: crees que no es invencible, pero cuando le ganes la batalla, estarás listo para cualquier desafío.


3. El suegro que te mira con cara de pocos amigos.

Imagínate que llegas a la casa de tu novia y que tu suegro te mira con cara de malo desde el primer instante. En ese momento te das cuenta que tu “jefe dictador” es poca cosa, y piensas: “¿Acaso me pasa esto por haber sido un patán con mi ex?”. En realidad, no. Tu suegro simplemente es otra vuelta que te da la vida: es como una señal de que puedes ser un mejor novio y conquistar el corazón de este hombre que te mira feo.


4. El amigo que te da la espalda.

A más de alguno le ha tocado vivir esta situación dolorosa: ver a un amigo de años dejarte atrás, olvidarte, o traicionarte como un auténtico Judas. Y si piensas que quizás el destino te esté “castigando” así porque tú le fallaste a tu mamá, a tu papá u a otro ser querido, quizás estés equivocado. Es posible que, en realidad, esto sea una ocasión que te da la vida para que perdones al amigo que te hizo sufrir y que la amistad vuelva a ser sana y feliz como un final de telenovela.

En el fondo, como diría el boxeador y sabio Rocky Balboa, lo más importante no es golpear con fuerza, sino lograr levantarse después de recibir un golpe duro. Por lo tanto, estas cosas no son “castigos del destino”, “karma” ni algo así: son vueltas que te da la vida, que aparecen sin previo aviso y te ponen a prueba para fortalecerte.

Pero eso no significa que debas vivir esas situaciones solito: es muy bueno que tengas herramientas y aliados para estar listo para las vueltas que te da la vida – especialmente aquellos amigos que están siempre a tu lado y aquellas herramientas que caben en tu bolsillo.

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