El Parque Nacional de Yosemite, en la cordillera Sierra Nevada de California, en Estados Unidos recibe a cuatro millones de personas al año. En 2016, rompió su propio récord de visitas, registrando más de cinco millones de personas.

Yosemite National Park

Sin embargo, el sábado pasado se instaló una escena nunca antes vista: no habían personas, solo se escuchaban el sonido del viento y poco de los residentes. 

National Park Service

Según relató Los Angeles Time, el fin de semana sólo se vio a un joven gato montés deambulando por edificios administrativos casi abandonados, mientras los cuervos parloteaban y bailaban en los estacionamientos vacíos. Por su parte, los coyotes trotaban a lo largo de las carreteras y pasarelas vacías del valle.

El parque cerró sus puertas el 20 de marzo por el brote de coronavirus y ninguna persona puede entrar, sólo cerca de 150 empleados transitan. En el recinto se respira un descanso jamás visto, cómo se si se viviera otra época. 

Carolyn Cole/Los Angeles Times

Este mes debía ser uno ocupado en Yosemite: de los casi 4.6 millones de turistas que visitaron el valle en 2019, alrededor de 308.000 llegaron durante abril.

Pero en este día de primavera, el aire era cristalino, ni una pizca de olor a gasolina contamina la dulce brisa. El valle estaba casi en silencio, a excepción de las aguas del río Merced y el viento que soplaba a través de los pinos.

Los Angeles Times

La vida silvestre está saliendo de su escondite, como durante los cierres anteriores del parque por parte del gobierno, en 1990, 1995, 2013 y 2019. La diferencia es que se espera que este cierre del parque sea el más largo registrado.

“La población de osos se ha cuadruplicado”, dijo Dane Peterson al periódico nacional, señalando una gran cantidad de megafauna en los campos, vías públicas y espacios abiertos del parque.

Carolyn Cole/Los Angeles Times

Los pocos empleados que se refugian en el lugar están aprovechando las comodidades naturales sin obstáculos del valle. Algunos caminan hacia Mirror Lake y las cataratas, disfrutando de senderos que están completamente vacíos.

Carolyn Cole/Los Angeles Times

Mira el parque sin personas:

 

 

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