La verdad jamás contada de Osho, el carismático gurú espiritual que se hizo millonario gracias a su controvertido culto.

¿Dónde está el límite entre el carisma de un líder y sus formas de manipulación? Quizás esta historia nos mostrará que no los hay. Al menos para las personas que observaban a lo lejos a los cientos de fieles de Osho, un místico indio que transformó la vida de sus discípulos.

En 1981, Bhagwan Shree Rajneesh compró un rancho de 263.000 metros cuadrados en la zona rural de Oregon. En él, este maestro indio se propuso construir un paraíso en tierra estadounidense, algo que acaparó la atención de los medios de comunicación en Estados Unidos.

Bhagwan Shree Rajneesh rápidamente se convirtió en un gurú para muchos de sus fieles que provenían de diferentes estratos sociales. Los “Rajneeshees” o “sannyasins”, como eran llamados sus seguidores, entraron al lado oscuro de un mundo de la secta que tenía escrito su fin en Oregon.

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Entre las enseñanzas de Osho, estaba promover la pobreza material como elevación espiritual, el sexo libre sin complejos y renegar cualquier otra religión. Aunque su líder hiciera todo lo contrario. 

Los fieles de Osho caminaban por el rancho con sus clásicas túnicas color naranja, mientras su líder era un amante de las riquezas; conducía docenas de coches Rolls Royce que tenía en su propiedad y tenía un reloj de 1 millón de dólares. 

La transformación de Antelope

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En el pueblo de Antelope se encontraba el rancho comprado por el líder de la comunidad, Osho. Al comienzo, se presentaban como una noble agrupación que promovía la agricultura orgánica, pero después de 3 años de existencia, ya se consideraban una “ciudad”.

Rápidamente algunos habitantes de Oregon y varias agrupaciones religiosas en contra del movimiento salieron a protestar, pero todos sus esfuerzos fueron en vano: en las elecciones del pueblo en 1982, con 57 votos a favor frente a los 22 en contra, Antelope pasó a constituirse como el municipio de Rajneeshpuram. Los pobladores autóctonos habían pasado a ser la minoría electoral.

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Con el aumento de la popularidad del movimiento, el municipio fue tomando forma: sus 7 mil habitantes tenían su propia policía ( conocida como La Fuerza de Paz de Rajneeshpuram), cuerpo de bomberos, centros comerciales, restaurantes, depuradores de agua, embalses, transporte público y hasta un aeropuerto que disponía de una pista de aterrizaje de 1 kilómetro.

En 1983, el estado de Oregon presentó una demanda en contra la constitución de Rajneespuram como ciudad. Allí los rajneeshees comenzaron su contraataque, que los llevó directo hacia su final. 

Bhagwan Shree Rajneesh en uno de sus carros/Netflix

El plan maquiavélico consistió en tener el control del condado de Wasco, que los llevaría a tener el poder. Como primera etapa importaron miles de personas hasta Rajneeshpuran para inflar el censo local e introducir nuevos votantes partidarios de la secta. 

No lo pudieron llevar a cabo. El condado de Wasco impugnó el método, ya que los nuevos votantes no eran naturales del lugar.

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El fanatismo que lleva a la locura. 

Después del fallo, los rajneeshees implementaron un plan para eliminar a quienes no eran partidarios de la secta. El 24 de septiembre de 1984, 150 personas cayeron súbitamente con una gastroenteritis aguda. Poco después los casos llegaron a 751.

La sospecha fue inminente pues los síntomas eran los mismos: fiebre, dolor de cabeza, náuseas, diarreas, vómitos. Los exámenes de laboratorio arrojaron que todos habían sido víctimas de la Salmonella Entérica Typhimurium.

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Después una investigación comprobó que los Rajneeshees envenenaron a los pobladores locales para que no votaran, cometiendo el mayor ataque bioterrorista de la historia de Estados Unidos. La arquitecta del ataque y líder operativa del grupo, Ma Anand Sheela, pasó más de dos años en prisión. El líder Ranjneesh huyó a la India, donde murió en 1990.

Ma Anand Sheela y Bhagwan Shree Rajneesh/Netflix

La historia se perdió por años en la memoria de los Estados Unidos, pero ha revivido tras el éxito de los hermanos Chapman y Maclain Way en Netflix. Estos dos hermanos estadounidenses decidieron contar detalles sobre la vida de los Rajneesh en 6 capítulos.

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La serie fue hecha con entrevistas de sus principales protagonistas; líderes de Ranjneesh, y pobladores de Oregon en contra del movimiento. 

Un medio internacional conversó con los directores de la serie. Estas preguntas sobre la comunidad son vitales para entender de cierta forma lo que pasó por la cabeza de las personas adeptas al movimiento.

– Hay argumentos comprensibles en ambos bandos. Pero cuando los Rajneeshees comenzaron a transportar en autobús a personas sin hogar para influir en las elecciones, parecía que la toma de decisiones se tornaba ilógica. Claramente, no era una buena idea. Hasta ese momento, las decisiones de la dirección parecían racionales. ¿Qué cambió?

– Fue muy interesante. Cuando hablamos con sannyasins que no estaban involucrados en la toma de decisiones para traer a personas sin hogar, a menudo hablaban de aquello como “el principio del fin”. Y ese era su reflejo 30, 35 años después de que sucediera.

Esa decisión estaba tan lejos de la intención original de la comunidad, que era una especie de “paz, amor, meditación, crecimiento personal y espiritual, todos estamos en este camino caminando hacia la iluminación y ahora estamos convirtiéndonos en una especie de refugio para personas sin hogar” que fue realmente interesante como entrevistadores.

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– ¿Cuál es el estado actual de la comunidad?

– Hay una especie de organización principal y un montón de pequeños vástagos. La principal organización es la Fundación Internacional de Osho. Se llaman “OIF”. Se rigen por el mismo ashram que comenzaron en los 70 y no se trata de vivir en comunidad, sino más bien de un centro turístico al que se le paga por hacer meditación y tratamiento en un spa, con psicoterapia involucrada. Han cambiado completamente de marca. Ya no está la cara de Bhagwan en toda la zona. Le cambiaron el nombre a Osho. Es un resort internacional para buscadores y gente interesada en la espiritualidad, el yoga y ese tipo de cosas. Pero todavía hay comunas por todas partes.

Mi esposa, productora de la serie, es brasileña y conoce a personas que viven en algunas comunas del norte de Brasil y que aún se dedican a las enseñanzas de Osho. Mac y yo, durante la investigación, fuimos a su sede en Italia (Osho Miasto), que es una de sus comunas y pasamos unos días hablando con sannyasins allí. Tienen comunas satélites por todo el mundo. Pero su sede principal y fuente de ingresos se encuentra en Pune, India.

– ¿Hubo algo que quisierais evitar conscientemente en el documental?

– Chapman Way: Creo que la parte más difícil fue que había muchos rumores que circulaban en ambos lados. Creo que para la gente de Oregon había rumores de cosas que habían dicho, que podríamos haber investigado, que realmente pintan a esta gente como horriblemente racista e intolerante. Pero sabes que son rumores y no hay pruebas de ello. Por otro lado, la gente de Antelope decía cosas horribles basadas en rumores sobre los Rajneeshees y crímenes que fueron cometidos, de los cuales ni nosotros ni el Gobierno pudimos encontrar evidencia. Pero eso no significaba que no pasara. Como director de documental, estás tratando de cruzar esa línea dando a la audiencia la mayor cantidad de información que puedas. Pero temes que los rumores se filtren en la narrativa y que las cosas sean malinterpretadas. Siempre es una línea difícil.

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