Por Andrea Araya Moya
12 octubre, 2018

En serio, no me lo van a creer.

Por alguna razón siempre me he preguntado de dónde vienen las esponjas de baño. Y me refiero a esas que parecieran ser de fibra natural, no esas de colores y plástico que encuentras en todos lados. No, hablo de esas que vienen en ese regalo de spa que te dan para Navidad y que incluye jabones y otras cosas.

Mientras me doy un baño relajante me pregunto si vendrá del mar y qué alga, o algo así, será la causante de esta saludable esponja. Claro, la asocio con el mar porque sirve para bañarse, ¿no? Y, claro, porque siempre viene acompañada de productos de mar.

¿Ves?

Getty Images

¡Tiene que ser del mar!

Erin Chack / Via bluebeat76 / Getty

De hecho, siempre la veo en baños y tiendas con decoraciones marítimas, así que asumo que proviene del océano. Y, mientras uso la esponja para darme un buen baño, comienzo a investigar (claro, sin dejar caer mi teléfono al agua) cuál es el verdadero origen de esta esponja. Y lo que descubro no es para nada placentero. En realidad es como darte cuenta de que Santa Claus no existe (no, amigos, no existe).

Lo cierto es que el verdadero origen de estas esponjas no es el mar…

En serio, te va a romper el corazón…

El origen es este… una calabaza 🙁

Joloei / Getty Images

Una gran y larga calabaza

Getty Images

Seguramente te estarás preguntando cómo. Sí, yo tampoco lo podía creer.

Bueno, resulta que primero quitan todo el interior de la esponja. Perdón, calabaza. Quitan sus semillas y todo eso

Getty Images

Luego le quitan «la cáscara». (Ya puedes notar su nueva imagen)

Getty Images

¡Y listo! Ahí está tu esponja «NO DE MAR»

Getty Images

Así que esa es mi historia. Toda una vida engañada.

Ahora iré a quitar toda esa decoración de mar que acompañaba a la esponja.

Basado en un artículo de Erin Chack.

¡Es una vil mentira!

Puede interesarte