Por Ruben Peña Blanco
21 febrero, 2017

Dado que los cohetes cuestan decenas de millones de dólares, y que históricamente han sido desechados tras los lanzamientos, perfeccionar el aterrizaje es la clave para hacer que los viajes al espacio sean asequibles.

Nuevamente la compañía de Elon Musk, SpaceX, ha dejado al mundo maravillado con una genialidad. Tras lanzar el cohete Falcón 9 el pasado 14 de enero en una misión en la que hicieron llegar dos toneladas de suministros a la Estación Espacial Internacional, el vehículo espacial pudo regresar a la Tierra, utilizando un dron, y realizó un aterrizaje completamente en vertical.

El cohete de la compañía privada de exploración espacial había despegado desde la Base de la Fuerza Aérea Vandenberg en California, y llevó 10 satélites al espacio para la firma de voz y datos Iridium.

El regreso a la tierra del Falcon 9 se realizó de nuevo en Cabo Cañaveral, por lo que se deja atrás la tradición de Space X de hacerlo aterrizar en una barcaza. Fue un momento histórico para la compañía.

SpaceX –junto con rivales como Blue Origin del fundador de Amazon, Jeff Bezos– están intentando perfeccionar el aterrizaje de cohetes.

Dado que los cohetes cuestan decenas de millones de dólares, y que históricamente han sido desechados tras los lanzamientos, perfeccionar el aterrizaje es la clave para hacer que los viajes al espacio sean asequibles. Este último lanzamiento ha sido la octava ocasión en que SpaceX ha tenido éxito en el aterrizaje.

Space X tiene como objetivo realizar viajes a Marte en 2024, por ello pretender mejorar sus técnicas en cada misión que realizan. El año pasado ya sorprendieron con los aterrizajes en vertical en barcos autónomos, pero ahora han dado un paso más allá y han conseguido realizar la maniobra sin peligro en tierra.

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