Por Luis Lizama
26 noviembre, 2019

Se trata de Titán, una de las lunas de Saturno.

La ciencia contribuye enormemente al desarrollo de nuestra sociedad, pero también a buscar nuevos horizontes de vida. Y es que tal como han dicho destacados científicos, debemos comenzar a explorar nuestro entorno planetario. Aquella complicada misión, se ha materializado en los últimos años y nos ha abierto nuevas fronteras para la vida del ser humano.

La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA de aquí en más) localizaron el planeta hace ya algunos años, pero a través del tiempo se ha venido confirmando la noticia: presenta muchas similitudes con la tierra.

¿Quién sabe si, quizás, podría ser nuestro nuevo hogar?

Imagen referencial (Digitalización)

Estrictamente hablando no sería un planeta, más bien una luna. Un satélite natural del planeta Saturno. A raíz de una especie de mapeo a Titán, se ha confirmado el parecido con la Tierra, sobre todo por sus accidentes geográficos, pues posee montañas, cráteres, dunas e incluso lagos. 

Entre otras cosas, también posee reservas de hidrocarburos como el petróleo y gas natural.

Tiene muchas características fascinantes y a la vez similares a la Tierra, pero ojo, idéntico no es. Todavía se siguen buscando formas de vida que evidencien claramente su parecido. Pensando en que un pequeño cambio en la composición del planeta, haría que muchísimas cosas fueran diferentes para la vida de un ser humano.

La atmósfera es uno de los puntos similares, pues ambos poseen nitrógeno en grandes cantidades, lo que provocaría condiciones de presión parecidas a las de nuestro planeta.

Imagen referencial (Digitalización)

Pero ojo, el hecho de ser similares no implica igualdad absoluta ni mucho más. La presión por ejemplo, alcanzaría unos 1,5 atmósferas, siendo parecido a estar sumergidos en una pileta. 

Además, al no contar con oxígeno, la vida allí se tornaría muy compleja en términos prácticos.

Con todos estos antecedentes, los científicos a cargo se han mostrado esperanzados de poder encontrar vida, en algunas de sus formas.

El gran pero, de momento, sería su lejanía con el sol y la zona «habitable», sin embargo, ha sido investigado desde hace algunos años para continuar la vida humana allí. Es un buen candidato para albergarnos.

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