Por Alejandro Basulto
15 junio, 2020

Esta tecnología de última generación es utilizada para los smartphones, existiendo con este descubrimiento la posibilidad de realizarla de manera más ecológica y sustentable.

Muchos no estarán al tanto que la nueva tecnología para celulares y otras pantallas, es la utilización del diodo orgánico de emisión de luz, más conocido como OLED. El que permite a través de cierta estimulación eléctrica, generar y emitir luz por sí mismo.

QUT

Actualmente se le utiliza en televisores, computadores y en pantallas de diferentes dispositivos móviles, teniendo como entre sus características y ventajas frente a otras pantallas como la LCD y el LED: el hecho que puede llegar a ser plegable o enrollable (tiene una estructura flexible), que es más delgado y más económico, tiene mejor brillo y contraste, mejor visibilidad en ambientes iluminados y otras muchas más que le permitiría hasta dar espacio a nuevas e innovadoras aplicaciones.

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Pero lamentablemente, todavía posee entre sus desventajas su poco tiempo de vida útil, lo sensible que es ante el agua y su negativo impacto medioambiental, debido a que los componentes orgánicos que utiliza, son difíciles de reciclar. Apareciendo ahí, como una posible solución a esto último, un material que se trata de nada menos que del pelo humano.

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Debido a que un grupo de científicos de la Universidad Tecnológica de Queensland (QUT), a través de una investigación, para la que necesitaron visitar varias peluquerías, lograron descubrir que nuestro cabello se puede usar para fabricar pantallas OLED. El pelo es un material rico en carbono y nitrógeno, que en muchas ocasiones termina en un basurero, y sirve para fabricar partículas emisoras de luz, siendo para ello procesado y quemado a 240ºC, convirtiéndose posteriormente en nanopuntos de carbono que miden 10 nanómetros de diámetro.

Estos luego son dispersados a través de un polímero, agrupándose en «nano-islas», las que después se pueden usar como la capa activa del dispositivo OLED. Basta después aplicarles un pequeño voltaje, para que estos nanadots brillen azul, sin ser muy brillantes, pero sirviendo al menos para las pantallas de pequeña escala.

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«Los dispositivos emisores de luz orgánica a base de puntos de carbono derivados de pelo humano se podrían usar para algunas aplicaciones de interior, como los embalajes inteligentes. También podrían usarse cuando se requiera una pequeña fuente de luz como en letreros o en bandas inteligentes y podrían usarse en dispositivos médicos debido a la no toxicidad del material»

– dijo Prashant Sonar, autor del estudio.

Según el equipo que realizó esta investigación, tanto los pelos de animales como incluso la lana de las ovejas, podrían servir para ser utilizados en dispositivos OLED. Esta publicación fue publicada en la revista Advanced Materials y es vista con optimismo y alegría por parte de quienes están preocupados ante el cambio climático.

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