Por Alejandro Basulto
10 septiembre, 2020

Además, tomar un trago al día aumenta el riesgo en un 22% de padecer aquel malestar.

El alcohol es uno de los acompañantes más típicos en una fiesta o en una salida con los amigos. Una cerveza o hasta tragos más fuertes, complementan la conversación y el baile. Por sobre todo en la etapa posterior al colegio, su consumo se ve considerablemente aumentado en los jóvenes, a quienes se les ha visto tomar hasta desmayarse. Situaciones, que para ellos, podrá significar un momento vergonzoso o hasta risas, además de la obvia resaca, pero que también puede conllevar en realidad efectos muy negativos en su salud a futuro.

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Y es que según un estudio publicado en la revista médica JAMA Network Open, dirigido por el Dr. Mika Kivimäki del University College London (UCL), tomar hasta desmayarse, podría duplicar el riesgo de desarrollar demencia en los años venideros. Mientras que tomar una bebida alcohólica al día podría aumentar la probabilidad de adquirir este padecimiento en un 22%. Cifras que son un claro llamado a cuidarse y a tomar con moderación, sin exagerar ni hacerlo de un vicio de cada día.

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Los investigadores llegaron a este resultado, tras analizar los diagnósticos de demencia en más de 130 mil adultos en Europa, quienes durante 14 años estuvieron informando sobre sus hábitos de bebida. Demostrándose que el alcohol es tóxico para las células nerviosas del cerebro, pudiendo causar graves daños cuando las personas se exceden en su consumo. Incluso en el caso de quienes beben una botella de cerveza o un vaso grande de vino por día, la posibilidad de desarrollar la demencia aumentaría hasta 1,2 veces.

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La investigación abarcó a habitantes de Reino Unido, Francia, Suecia y Finlandia, con 131.415 participantes que tenían una edad promedio de 43 años. De estos, unos 103.290 eran bebedores empedernidos, porque consumían más del límite recomendado por las autoridades de la salud. También a 96.000 participantes del estudio se les preguntó si se habían “desmayado” luego de beber en el último año, respondiendo el 10,4% de ellos afirmativamente. Siendo estos últimos, los que demostraron un mayor deterioro cognitivo y en general, uno cerebral, 14 años después.

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