Por Alejandro Basulto
17 enero, 2020

El derretimiento de antiguos glaciares gracias al calentamiento global ha permitido encontrar 33 virus en dos núcleos de hielo, siendo 28 de ellos totalmente desconocidos para la ciencia. Destruir el planeta, es destruirnos a nosotros mismos.

Mientras más pasan los días y los meses, más se sabe de las atrocidades que provoca o podría provocar el calentamiento global en todo el mundo. Nadie se salva.

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Ni países desarrollados como Australia, que hoy sufre incendios forestales de una magnitud y gravedad que nunca antes se había visto. Y así también vemos lugares donde ahora hace demasiado frío o mucho calor, o en los que la marea sube, llegando a tomarse las ciudades.

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Las consecuencias de esta crisis climática parecieran aumentar con cada vez que pasa el tiempo. Lo que no es de extrañar, ya que mientras más tiempo pasemos sin llevar adelante políticas y normas sociales parar proteger el medio ambiente, más temprano nos llegará el peor destino que puede ocurrir cuando un planeta ya no está en condiciones de soportar la vida que le habita. O más específicamente, los estragos que produce cierta vida inteligente.

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Y hace poco, en la meseta tibetana, unos científicos tras extraer dos núcleos de hielos de un glaciar derritiéndose, encontraron antiguos virus desconocidos de hasta 15.000 años de existencia. Lo que podría significar una gran amenaza en materia de salud, si es que lograran ser totalmente liberados gracias al derretimiento progresivo de los glaciares.

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Tras es extraer dos trozos de hielo, los científicos de Estados Unidos y China, dieron con 33 patógenos congelados en su interior. Siendo 28 de ellos antes nunca vistos, por lo que no podría saberse los daños y riesgos que conllevarían, ni mucho menos los tratamientos para hacer frente a los síntomas que provocarían.

“El hielo glaciar alberga diversos microbios, sin embargo, los virus asociados y sus impactos en los microbiomas de hielo no han sido explorados (….) Como mínimo, esto podría conducir a la pérdida de archivos microbianos y virales que podrían ser diagnósticos e informativos de los regímenes climáticos de la Tierra del pasado; sin embargo, en el peor de los casos, esta fusión de hielo podría liberar patógenos al medio ambiente”

– escribieron los investigadores en un artículo publicado en la revista preimpresa bioRxiv.

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Lo última vez que se liberó un microbio desde un hielo, fue en el 2016, ocasionando un brote de ántrax en Serbia, muriendo 2.300 renos y siendo evacuadas la familias de la región Yamalo-Nenets, en Siberia.

 

 

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