Por Diego Aspillaga
19 noviembre, 2019

La eterna discusión sobre el origen y naturalidad de las relaciones del mismo sexo va terminando a medida que las investigaciones comprueban que siempre han estado ahí y que son tan antiguas como las heterosexuales. Ya no hay argumentos en contra.

La pregunta sobre el origen de la homosexualidad, si es una enfermedad o algo natural o si se presenta en el mundo animal, es muy antigua. Y si bien se han reportado casos sobre especies que presentan este comportamiento afectivo, muchas personas aún creen que las relaciones entre seres del mismo sexo son «antinaturales». 

Esa discusión parece terminar ahora.

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Esto, porque especialistas de la Universidad de Yale, en EE.UU, investigaron la naturaleza de las relaciones de más  de 1.500 especies animales y llegaron a un consenso: las relaciones entre parejas del mismo sexo es una característica ancestral y natural entre animales y seres humanos.

Según la nueva investigación, que buscaba determinar por qué los comportamientos homosexuales se siguen presentando en especies a pesar de no presentar beneficios reproductivos, la homosexualidad y la bisexualidad han formado parte del ADN de miles de especies.

La homosexualidad es, por lo tanto, una parte integral y natural de quienes somos.

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Según la investigadora Julia Monk, «si cualquier otra característica fuera observada en tal diversidad de especies, sería ampliamente aceptada como una parte de nuestro ADN ancestral en vez de algo que surgió después de la evolución».

Para los científicos involucrados en el estudio, la noción de que la heterosexualidad siempre ha sido la única norma de la sociedad ha prevenido que la homosexualidad y la bisexualidad sean consideradas como algo que viene desde nuestros orígenes.

Pero al fin parece que este paradigma entre reproducción y relaciones del mismo sexo en el contexto de la evolución tiene una respuesta. 

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Según los especialistas, nuestros ancestros animales dirigieron sus prácticas sexuales a todos los sexos en vez de enfocarse en relaciones heterosexuales. «Al cambiar nuestro enfoque en el estudio del comportamiento sexual de los animales, podemos examinar con más certeza la historia de la historia de la evolución de diversas estrategias sexuales», explicó Monk.

El estudio significó la observación detallada de cualquier comportamiento sexual que no llevaba a la reproducción, lo que incluyó especímenes del mismo sexo, diferentes especies, objetos inanimados y auto estimulación. Y rastrearon todo hasta los inicios de cada especie.

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Y después de cientos de horas de investigación, la conclusión de Monk es bastante simple: ya no hay necesidad de explicar la homosexualidad porque siempre ha estado ahí. O sea, es natural.

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Con esta tesis invalidada por la ciencia, cabe preguntar: ¿qué argumento usarán las personas homofóbicas para justificar su aversión hacia las relaciones del mismo sexo? Sólo el tiempo lo dirá. 

 

 

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