Por Alejandro Basulto
15 septiembre, 2020

La utilización de estas máscaras protectoras estaría reduciendo la gravedad del virus, provocando que más personas sean asintomáticas.

Unas recientes investigaciones darían nuevas razones para estar esperanzados ante nuestro futuro frente al COVID-19. Debido a que las mascarillas, que tanto debemos ocupar todos los días para cualquier actividad que realicemos fuera de nuestro hogar, nos podrían dar inmunidad ante este virus, provocando que nos enfermemos menos a raíz de este patógeno. Una noticia que provoca bastante optimismo, después de 8 meses soportando esta pandemia, que ha sido causa de más de 29 millones de casos de personas contagiadas y más de 926 mil víctimas fatales en todo el mundo. Sin olvidar el uso obligatorio de las mismas máscaras protectoras.

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Esta investigación, que fue publicada en el New England Journal of Medicine, avanzaría en una teoría aún no probada, de que el uso de las mascarillas faciales universales podrían ayudar a disminuir la gravedad del virus, por lo que provocaría también que hayan más personas padeciendo infecciones de manera asintomáticas. Si esto llegara a comprobarse, el uso de las mascaras protectoras pasarían a ser también una forma de inoculación, cooperando no solo en la prevención y cuidado ante un potencial contagio, sino que también en la reducción de la intensidad de como se dé la infección. Ayudando de esta manera que no se saturen tanto los centros médicos.

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Esta teoría se enmarca en la evidencia creciente de que la cantidad de virus a lo que uno sea expuesto, define la gravedad de la infección. De hecho, un estudio publicado en The Lancet el mes pasado, encontró que a mayor carga viral en el momento del diagnóstico, más probabilidades habían de que hubiera riesgo de mortandad en los pacientes hospitalarios. Reiterándose entonces, la doble función que cumplirían las mascarillas: que sería, primero, evitar el contagio, y segundo, en caso que de que haya infección, que su impacto sea menor de lo que sería normalmente.

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De esta manera, habrían dos efectos posibles si es que esta teoría se comprobara. Uno es que hayan más personas con inmunidad al coronavirus. Y el otro, es que hayan más pacientes asintomáticos. Aunque todavía la hipótesis sobre la importancia de la dosis requiere ser respaldada con más estudios clínicos, hasta ahora, los experimentos en hámsteres ha mostrado una conexión entre la dosis y la enfermedad, junto con también otras observaciones hechas en pacientes humanos. Si es que todo esto al final se comprueba y resulta ser verdad, habrían aún más razones para utilizar de forma responsable la mascarilla.

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