Por Raúl Cobo
10 mayo, 2016

No perdemos nada intentándolo.

¿Se han dado cuenta que la gente optimista nunca se enferma? ¿Será casualidad o existirá alguna explicación científica para eso? Según la doctora Lissa Rankin, no es casualidad e incluso va más lejos; ella asegura que nuestra mente puede influir más en la sanación de una enfermedad que la propia medicina. ¿Será para tanto? Bueno, al menos en este video parece bastante convincente.

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httpv://youtu.be/LWQfe__fNbs

Lissa Rankin se ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar las implicaciones espirituales y científicas que el efecto placebo tiene sobre nosotros. Según ella, cada uno de nuestros pensamientos influyen en nuestra fisiología, a tal punto, que es posible curarnos de una enfermedad física con sólo mantener en buen estado nuestra mente.

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Lissa asegura que el efecto placebo es una prueba concreta de que el cuerpo tiene su propio sistema de autoreparación innata. Y para rectificar su hipótesis, la doctora realizó un estudio con 3500 personas que habían sido diagnosticadas con una enfermedad incurable como el cáncer, el VIH, o diversas cardiopatías. Y fue sí como pudo comprobar que, a través del efecto placebo, la enfermedades desaparecían sin ningún tratamiento médico.

Entre esos casos, se encontraba alguien que ella misma nombró como Señor Wright: esta persona recibía un tratamiento con poderosos fármacos para curar su cáncer. Él estaba convencido de que se estaba mejorando rápidamente, y en realidad lo hacía, ya que en cuestión de días sus tumores se redujeron a la mitad. Sin embargo, luego de un tiempo se publicó un informe que señalaba que dicho medicamento no funcionaba. Al enterarse de eso, todos los tumores del señor Wright volvieron a aparecer.

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Entonces su médico no encontró nada mejor que comenzar a inyectarle agua y decirle que se trataba de una versión de la misma droga, pero con mejor calidad. Luego de un tiempo, adivinen, el señor Wright se curó.

Y tú, ¿qué opinas al respecto?

Si bien es cierto que los medicamentos contienen sustancias que pueden ser esenciales para el tratamiento de una enfermedad, pero no podemos depender exclusivamente de éstos. La mente y nuestra disposición a curarnos también son útiles en casos donde todo parece perdido. No siempre es así, pero ya con intentar ser positivos y alegres, una parte de la enfermedad comienza a desaparecer y al menos se hace más llevadero.

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