Por Constanza Suárez
11 febrero, 2020

María Telkes no solo desarrolló uno de los proyectos más importantes para la vida moderna, sino que también abrió camino para las mujeres en la ciencia y tecnología.

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Cuando las mujeres no solían estudiar, trabajar o involucrarse en tareas fuera de lo doméstico, la húngara Maria Telkes destacó como científica. Y especialmente como pionera en energía solar. Nacida en 1900, realmente creía en el poder del sol para cambiar la vida humana. Basta con leer la historia de la Casa Dover.

En la década de 1940, se asoció con la arquitecta Eleanor Raymond para construir la primera casa calentada con energía solar, utilizando un químico que cristalizó y retuvo el calor y luego lo irradió para mantener una temperatura constante. 

Library of Congress Prints and Photographs Division

La historia comenzó cuando Telkes se unió al proyecto de energía solar del reconocido Instituto Tecnológico de Massachusetts(MIT), donde fue parte de la construcción de Dover House, que tenía la intención de crear una casa que se calentara completamente por energía solar.

Varios científicos estaban preocupados por quedarse sin combustible. La interminable energía solar parecía ser la forma de solucionar este problema. Telkes y la arquitecta Eleanor Raymond, financiadas por la escultora y conservacionista de Boston Amelia Peabody, diseñaron lo que una publicación denominó «la casa del día después de mañana» para ayudar a imaginar cómo funcionaría un futuro solar, según escribió Morgan Sherburne en MIT Technology Review.

“Los paneles solares estaban en proceso de desarrollo, pero Telkes diseñó un sistema de calefacción que tomaba la energía del sol de una manera diferente”, agregó.

Alfred Eisenstaedt/The LIFE Picture Collection

«Desarrolló un proceso por el cual la energía generada por el sol podría almacenarse químicamente a través de la cristalización de una solución de sulfato de sodio», escribió Lemelson-MIT.

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La casa funcionó durante más de dos años antes de que la reacción química que alimentaba el sistema se agotara y las sales se separaran. Durante ese tiempo, uno de los primos de Telkes vivía en la casa con su esposa e hijo, según el MIT. El proyecto se suspendió, en parte debido a un conflicto interpersonal entre la institución y Telkes. Sin embargo, la carrera de Telkes duró mucho más tiempo, y continuó ideando soluciones solares innovadoras. Luego ideó estufas solares y calentadores solares, y desarrolló materiales solares para el programa espacial.

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Nacida en Budapest, estudió un doctorado en química física en la Universidad de Budapest, donde comenzó su carrera como instructora. Llegó a Estados Unidos en 1925 para visitar a un primo, que era entonces cónsul húngaro en Cleveland, y se quedó cuando la Cleveland Clinic Foundation la contrató como biofísica.

Trabajó allí durante 12 años con el doctor George Crile. En una serie de experimentos, inventaron un mecanismo fotoeléctrico capaz de registrar ondas cerebrales.

Bettmann/Getty

Más tarde, realizó investigaciones en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, la Universidad de Nueva York y la Universidad de Pensilvania, entre otros. Se retiró en 1977 como científica sénior en la Universidad de Delaware, pero permaneció activa como consultora.

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