Por Alejandro Basulto
17 junio, 2020

Bastaría comer la fruta para empezar a mejorarse de esta grave enfermedad, según los objetivos de la investigación del biotecnólogo, Daniel Garza.

Con las millones de personas contagiadas y las cientos de miles de víctimas fatales en todo el mundo, no solo diferentes países se han visto obligados a implementar medidas estrictas de distanciamiento y aislamiento social para hacer frente a la pandemia del COVID-19, sino que toda la comunidad científica y médica internacional está trabajando en hallar un tratamiento y cura para esta enfermedad. Se ha sabido de avances en países como Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Japón… y entre ellos, una nación latinoamericana también quiso sumarse.

PuntoU / Universidad Autónoma de Nuevo León

Debido a que en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), en México, están trabajando en lo que sería una gran novedad entre las investigaciones que se realizan en torno al coronavirus. Ya que el biotecnólogo, Daniel Garza García, está liderando un estudio en el que se busca desarrollar una vacuna comestible contra el COVID-19. Utilizando para este fin, una fruta de la misma familia de los tomates, llamada: jitomate.

FOTO: VICTORIA VALTIERRA/CUARTOSCURO.COM

Acorde a su investigación, se podría crear una generación de plantas de jitomates que contenga la cura ante el COVID-19, sirviendo así su saludable consumo también para erradicar esta grave enfermedad. A través de la aplicación de la vacunología inversa, interviniendo ahí la ingeniería genética computacional y la agrotransformación, esta planta transgénica que contendría el antígeno necesario contra la pandemia, ayudaría a disminuir los costos no solo del cultivo de la fruta, sino que también sería mucho más económica frente al costoso proceso de las vacunas convencionales.

«Nuestra vacuna cumple con todas las características; como estabilidad, accesibilidad, antigenicidad y flexibilidad, evidenciando eficacia protectora y seguridad como vacuna contra la infección por SARS-CoV-2 en humanos (…) Lo que acontece nos permite repensar si realmente somos capaces de poder hacerle frente a una pandemia sin hacer uso del potencial que nos ofrecen los OMG para el desarrollo de vacunas comestibles, especialmente para países en vías de desarrollo»

– explicó Daniel Garza a PuntoU.

FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

Según la Universidad Autónoma de Nuevo León y la OMS, este tal vez sería el único de los 12o desarrollos de vacuna contra el COVID-19 que tendría sus características, entre ellas, la de ser comestible. De los 120, 10 de ellos ya son candidatos en fase clínica y 114 en fase preclínica.

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