Por Alejandro Basulto
11 diciembre, 2019

Es la evidencia más antigua conocida de estos insectos parásitos que en medio de su almuerzo les llegó el fin de la era jurásica.

Para quienes han tenido mascotas y la han pasado mal con sus pulgas y garrapatas, unos investigadores y expertos en arqueología tienen una gran noticia que darles: los dinosaurios también sufrieron por culpa de pequeños parásitos que invadían su cuerpo. Ya que tras el estudio de unos insectos casi perfectamente conservados en ámbar, se dieron cuenta que estos se alimentaban de las plumas de los dinosaurios hace unos 100 millones de años.

TAIPING GAO

Se trata de unos especímenes de Mesophthirus Engeli, una especie recién descubierta de parásito cretáceo, que es por cierto, la evidencia más antigua sobre el origen de los insectos ectoparasitarios que se alimentan de plumas, de acuerdo a un estudio que fue publicado el martes en Nature Communications. Lo que es realmente un hallazgo asombroso y difícilmente repetible, debido a que estos parásitos tienden a ser demasiado frágiles para ser preservados por el proceso de fosilización.

TAIPING GAO

“Estábamos muy emocionados cuando vimos y examinamos por primera vez los insectos similares a los piojos y a las plumas dañadas en ámbar (…) Debido a la falta de registros fósiles del Mesozoico, el origen y la evolución temprana de la [alimentación con plumas] y otros insectos que se alimentan del integumento en el Mesozoico han permanecido oscuros (…) Hemos dedicado mucho esfuerzo a la búsqueda de insectos similares a los piojos en los fósiles de compresión y en el ámbar de Myanmar”

– declaró el coautor de la investigación, Chung Kun Shih, entomólogo del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, en un correo electrónico, según consigna Vice.

EMILY WILLOUGHBY

En las imágenes de los fósiles, se puede lograr apreciar a diez insectos de edad joven, quienes al parecer estarían consumiendo plumas al momento previo de su fosilización. Los que posiblemente eran albergados en el cuerpo de dinosaurios de la familia Coelurosauria, como era el caso del Tiranousario Rex. Y también otros ubicándose en un dinosaurio de la familia de las Pennaraptora, que sería uno de los parientes más cercanos de las aves modernas.

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