Por Juan David Montes
25 noviembre, 2016

La eterna juventud está a la vuelta de la esquina.

La búsqueda de la eterna juventud podría dejar de ser cuestión de cremas y trucos caseros. Un grupo de científicos con sede en California cree que la modificación de las proteínas presentes en la sangre podría tener resultados contundentes en la reducción del envejecimiento.

El estudio publicado por Nature Communications encontró que el intercambio de sangre entre ratones jóvenes y viejos resultó beneficioso para estos últimos.

Los investigadores de la Universidad de California en Berkeley pudieron definir que lo más importante no es la “sangre joven” sino el hecho de diluir la sangre de los ejemplares más viejos.

Su propuesta es un método que regule las cantidades normales de varias proteínas presentes en la sangre.

Con el paso del tiempo la proporción de estas proteínas varía y esto afecta la capacidad regenerativa de tejidos y órganos. Así se lo explicó a The Guardian Irina Convoy, una de las autoras del estudio:

“Cuando están presentes en niveles bajos, son importantes, y no se puede vivir sin ellas. Pero con el envejecimiento sus niveles cambian. Algunas suben y otras bajan. Así que el enfoque racional no es dar a la gente sangre joven, sino normalizar los niveles de estas moléculas clave”.

Así que la clave para reducir el avance del envejecimiento estaría en la modificación de la sangre por medio de un dispositivo de transfusión controlado por computador.

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