Por Felipe Carmona
28 diciembre, 2017

Probablemente tengas los ojos de tu padre y la sonrisa de tu mamá… y las orejas de un gato.

El mundo entero es así porque ha pasado por miles de años que lo llevaron a ser lo que es hoy. Nuestro cuerpo también lleva varios siglos pasando por un proceso de evolución similar que, aún hoy, no pasa desapercibido. Es que tenemos una serie de órganos que, aunque ya no requerimos, están ahí recordándonos de dónde venimos.

Una entretenida prueba para saber si tienes uno de ellos, es poner tu mano con la palma hacia arriba y unir tu meñique a tu pulgar.

Si ves algo sobresaliendo, eres parte de la gran mayoría que aún tiene el músculo llamado palmaris longus, que existe en animales que usan sus antebrazos para moverse. Sin embargo, entre el 10% y 15% de las personas ya no lo tienen y eso no las hace más débiles.

Otros músculos vestigiales los puedes encontrar alrededor de tus orejas. Éstos eran usados por nuestros ancestros al percibir un sonido para buscar su origen.

Y si tu piel suele ponerse como la de una gallina, también se debe a pequeños músculos vestigiales que se encargan de provocarte esa sensación y erizarte los pelos.

Para saber más de estos recuerdos de nuestra evolución, mira este video hecho por Vox Observatory.

httpv://youtu.be/zDSHewM5r1Y

Si te interesaron este tipo de órganos, puedes conocer de estos y otros más (como el pezón masculino) pinchando aquí.

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