“Dijo que el juego era bueno, pero que no podía parar”.

En el pasado lo peor que podía hacer un niño con un celular era una llamada enormemente costosa al otro lado del mundo. Sin embargo, a medida que se abren las posibilidades con esos aparatos ya no solo pueden mandar mensajes, encontrar imágenes inadecuadas e internet o hacer un estado de Facebook vergonzoso… también pueden gastar miles de dólares.

Eso fue lo que le pasó a la familia Dobson, de Lancashire en Reino Unido. Un día Roy y Jill se encontraron con una cuenta de 7.400 dólares por compras en aplicaciones.

El principal sospechoso fue su hijo Alfie de 11 años, quien juega frecuentemente en su iPad. Claro que ellos pensaban que usaba solo juegos gratuitos… no se imaginaban que sin un control parental adecuado él podría comprar “mejoras” dentro de los mismos juegos.

Alfie ya había tenido un par de “incidentes” con las compras desde dispositivos móviles.

“La primera vez gastó 871 dólares en menos de cinco minutos”, explicó Jill.

Cuando le preguntaron por las costosas compras que había hecho, Alfie explicó que había apretado el botón de comprar “pocas veces”.

“Me asusta. Dijo que el juego era bueno, pero que no podía parar. Pensó que solo había presionado el botón un par de veces”.

-Jill Dobson, a través del Mirror-

Para evitar estas situaciones la recomendación es que los papás instalen herramientas de control parental que exijan ingresar una clave cada vez que se hará una compra, por ejemplo.

Te puede interesar