Por Alejandro Basulto
20 febrero, 2020

Es la primera de su país en ganar el Young Earth Champions. Y hoy su foco es ayudar a los pueblos que más sufren la falta de este vital líquido.

Anna Luisa Beserra es una joven soñadora. Del tipo de personas que logran cambios para sí mismas y su entorno. Y así lo demostró desde sus 15 años, en el año 2013, cuando todavía cursaba la escuela secundaria en su país, Brasil.

@annaluisabeserra

Su meta era diseñar un producto para el CNPq Young Scientists Award (Consejo Nacional para el Desarrollo Científico y Tecnológic), por lo que ingresó después al curso de Biotecnología en la Universidad Federal de Bahía, donde empezó a perfeccionar los primeros filtros de agua sustentables.

Ahí es cuando aparece Aqualuz, su obra maestra. Un dispositivo que utilizando la luz del sol, purifica el agua de lluvia capturada por cisternas en regiones rurales. Solo se necesita esperar un cierto periodo tiempo, para que este aparato logre eliminar los microorganismos que causan enfermedades, y sin contaminación química. 

Cuando este objetivo se alcanza, el dispositivo lo avisa cambiando el indicador de color. Y debido a que solo necesita de luz solar, este sistema es de bajo costo y puede durar aproximadamente 20 años con solo agua limpia y jabón, sin requerir de un mantenimiento externo o electricidad. Fundamental para la poblados carentes de recursos, en los que se necesita purificar agua y sin tener que pagar mucho.

@sdwforall

Por esta creación, Anna se convirtió en la primera brasileña en obtener el premio Young Earth Champions, entregado por las Naciones Unido (ONU), como una manera de motivar la invención e innovación en materias que ayuden a cuidar el planeta y al medio ambiente. Esta condecoración reconoce a jóvenes soñadores de entre 18 y 30 años, siendo la más importante a nivel global.

@annaluisabeserra

Hoy, Anna a través de SDW for all («Agua potable segura para todos»), que es su startup social y ambiental, reconocida por la ONU, pudo echar adelante el desarrollo comercial y el apoyo científico a su invención Aqualuz, obteniendo mucho éxito y premios. Le costó seis años desarrollarse, y actualmente está en cinco estados y con más de 250 familias y 500 personas como beneficiarias.

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