Por Alejandro Basulto
2 julio, 2021

Esta investigación que fue publicada en el Journal of Clinical Investigation, desafía la visión actual que se tiene de este afección, ayudando a encontrar otras alternativas que permitan sortearla más efectivamente.

La fibromialgia es una afección que genera malestares en al menos una de cada 40 personas en el mundo. E incluso, hay estimaciones que sugieren que podrían ser casi 1 de cada 20 personas quienes se han visto afectadas por sus síntomas en algún momento de su vida. Una condición poco conocida que causa dolor generalizado en todo el cuerpo del paciente y que puede provocar un cansancio extremo. Una fatiga paralizante y dolorosa a la que normalmente se le denomina “fiebre niebla”, y que se desarrolla entre los 25 y 55 años, aunque se ha documentado casos en niños.

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Como en muchas de las enfermedades autoinmunes, la fibromialgia afecta en su mayoría a mujeres, quienes son el 80% del total de quienes padecen sus síntomas. Una condición que afecta al sistema inmunológico, ante la que normalmente se ha creído que tiene su origen en el cerebro.

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Sin embargo, hallazgos publicados en el Journal of Clinical Investigation, desafían esta postura que hasta ahora ha sido la más aceptada, explicando que esta podría ocasionarse justamente en el sistema inmunitario, lo que en caso de que se comprobara, ayudaría a encontrar tratamientos más efectivos para quienes padecen estos malestares.

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“Los anticuerpos de personas con fibromialgia que viven en dos países diferentes, el Reino Unido y Suecia, dieron resultados similares, lo que agrega una fuerza enorme a nuestros hallazgos”

– declaró Camilla Svensson, profesora del Instituto Karolinska en Suecia, a The Guardian

Descubrimiento, que también podría incluir entre los implicados, a quienes padecen encefalomielitis miálgica (EM) o síndrome de fatiga crónica (SFC) y “Covid prolongado”. Síndromes que sintomáticamente son muy parecidos, por lo que no sería de extrañar que tuvieran la misma causa y por lo tanto, tratamientos parecidos.

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Los que actualmente se reducen a ejercicios aeróbicos suaves y a terapias farmacológicas y psicológicas, que sin  embargo, han demostrado ser ineficaces para la gran mayoría de los pacientes, lo que significa que hay una necesidad médica que aún está insatisfecha, y en parte, porque justamente hay una compresión limitada de los orígenes de esta condición.

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“El paradigma generalizado en este momento es que esta es una enfermedad que emana del cerebro, y creo que nuestros hallazgos sugieren que ese no es el caso (…) Establecer que la fibromialgia es un trastorno autoinmune transformará la forma en que vemos la afección y debería allanar el camino para tratamientos más efectivos para los millones de personas afectadas (…) Nuestro trabajo ha descubierto un área completamente nueva de opciones terapéuticas y debería brindar una verdadera esperanza a los pacientes con fibromialgia (…) Esto nos ayudará no solo en términos de desarrollar estrategias de tratamiento novedosas para la fibromialgia, sino también de análisis de sangre para el diagnóstico, que faltan hoy”.

– dijo el Dr. David Andersson, profesor del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres, quien fue el encargado de dirigir la investigación–

Para llegar a esta conclusión, David Andersson y sus colegas recolectaron sangre de 44 personas con fibromialgia e inyectaron los anticuerpos purificados de cada una de ellas en distintos ratones. Los que rápidamente se volvieron más sensibles a la presión y al frío, además de que perdieron fuerza.

Mientras que los inyectados con anticuerpos de personas sanas, no sufrieron consecuencias. Sin olvidar que los roedores afectados mejoraron cuando se les retiraron los anticuerpos de sus sistemas, en un proceso que duró varias semanas.

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De esta manera, terapias como el intercambio de plasma, que están diseñadas para reducir los niveles de anticuerpos y que hoy se usan para los trastornos autoinmunes, podrían servir contra la fibromialgia.

Mientras que aún queda investigar cómo este hallazgo podría relacionarse con síntomas más cerebrales de la fibromialgia, como es el caso de los trastornos del sueño y de los problemas cognitivos.

 

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