Por Mariana Meza
3 marzo, 2021

Carmen Tarleton fue golpeada con un bate de béisbol y rociada con una sustancia química en 2007. Hoy, a más de 10 años de lo sucedido, está superando con éxito su segundo trasplante de rostro y lo mostró por primera vez en una entrevista con Today Show.

Una mujer en Estados Unidos se transformó en la primera persona en ser sometida a un segundo trasplante de cara en Estados Unidos y mostró su rostro por primera vez. Su nombre es Carmen Tarleton y su vida cambió radicalmente en 2007, cuando su ex marido la golpeó y la roció con un químico. Hoy, está logrando salir adelante y contó su historia en una entrevista exclusiva con Today Show.

@tvkatesnow / Twitter

Ya van más de siete meses desde que la ex enfermera Carmen Tarleton (53) se sometió a su segundo trasplante de rostro. Así, se convirtió en la primera persona en Estados Unidos en recibir uno por segunda vez. En 2013 le realizaron el primero, sin embargo, siete años después su cuerpo lo rechazó. “Cuando falló mi primer trasplante de cara, básicamente volví a lucir desfigurada”, dijo a Today. “Ya no tenía párpados. Perdí los labios”.

AP

Su sufrimiento comenzó en 2007, cuando su ex marido Herbert Rodgers la golpeó con un bate de béisbol y le roció lejía, una sustancia química que generalmente se usa para desinfectar. En 2009 se declaró culpable del ataque y fue sentenciado a más de 30 años en prisión, donde murió en 2017.

Carmen antes del ataque / Archivo familia Blandin

En total, Carmen ha pasado por 73 cirugías reconstructivas y la decisión de volver a someterse a una fue más bien fácil. “Le había dicho (a mi médico): ‘Si soy un candidato, quiero otra oportunidad'”, contó al programa televisivo. La operaron en el Hospital Brigham and Women’s de la ciudad de Boston, donde 40 profesionales estuvieron presentes en el procedimiento que duró dos días.

“Siempre es complicado”, contó el Dr. Bohdan Pomahac a Today. Él ha tratado a Carmen hace más de una década y explicó que “creo que la segunda vez es un poco peor de alguna manera porque estamos lidiando con muchas incógnitas nuevamente”.

Hospital Brigham and Women’s de Boston

La donante para poder realizar la segunda cirugía a Carmen fue Casey Harrington Labrie, quien falleció a los 36 años producto de una sobredosis de fentanilo. Era adicta a la heroína y tenía una hija de 15 años.

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“Nuestra emoción inicial fue ‘no. Eso no va a estar bien. No podemos vivir con eso’. Cuanta más investigación hicimos (sobre) los destinatarios y cómo habían cambiado sus vidas, mejor nos sentíamos al respecto”, contó Bobbi Sue Harrington, cuñada de la donante. Sus órganos salvaron cinco vidas en total.

“Fue una bendición para nosotros como familia”, continuó Bobbi. “Nos dio esperanza en lo que de otra manera parecería ser un momento completamente desesperado, especialmente para la hija de (Casey)”, agregó.

Captura Today

“En el momento más difícil, me diste el regalo más grande que alguien podría haberme dado”, le dijo Carmen a la familia de la donante en un contacto gestionado por Today.

“Tienes muchos de sus rasgos como en tu frente. Tienes su marca de nacimiento, la línea del cabello, la línea de los ojos”, le comentó la madre de la donante a Carmen.

Por otro lado, el doctor Pomahac explicó que “tuvimos una suerte increíble y encontramos por pura suerte un donante que tenía muchas características en común con el propio cuerpo de Carmen, algo que uno esperaría que tuviera un hermano”.

Captura Today

Durante la entrevista con la corresponsal de NBC News, Kate Snow, Carmen también comentó que está “muy feliz” y que todo lo que tiene en su rostro es trasplantado, menos una de sus orejas. “Esta es mi cara. Me la dieron. No es la cara original con la que nací, pero es mi cara. Y cada vez que me miro al espejo, pienso en Casey”, confesó.

Carmen, quien además quedó ciega producto del ataque, constantemente muestra una actitud positiva, lo que ha servido de inspiración para muchas personas. “Mi clave para ese éxito no es centrarme en cosas negativas. Es mucho más fácil quejarse… hablar entre nosotros de lo que no funciona… Si me quedara allí, sería lo que la sociedad dice que sería. ‘Vas a ser miserable, estás discapacitado, es ciego, es dependiente. Tendrá un trastorno de estrés postraumático, estará deprimido'”, reflexionó y añadió que “no escuché nada de eso. ¿Sabes por qué? No quería nada de eso. Me concentré en lo que iba a hacer ahora”.

Por ahora, Carmen continúa recuperándose y finalizó contando que “cada semana me pongo mejor y mejor … Estoy emocionada de ver lo que me traerá la vida ahora. Tengo mucha paciencia. Cuando esté lista, las cosas sucederán. Y ya están sucediendo”.

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