Por Alejandro Basulto
16 enero, 2020

“Nos gustaría enseñarle a la población este proceso, así se puede aprovechar el líquido, esta idea no es tanto venderla, sino llevarla a la gente y ayudar”, explicó Maria Teresa Ramírez, autora de la investigación.

Se habla del calentamiento global, de una crisis climática que tal vez no tenga punto de comparación en la historia, y por lo tanto, también se habla de medidas para hacerle frente. Políticos impulsando leyes para la protección del medio ambiente, empresas optando por el reciclaje, sociedades y personas poniéndose de acuerdo para ser más ecológicos, y también aparece ahí la ciencia, ofreciendo alternativas para los anteriormente mencionados.

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Como es la caso de la pasante de ingeniería en horticultora de la UACH, Maria Teresa Ramírez Vega, quien además es una mujer perteneciente a una etnia originaria en México llamada rarámuris, de la cual ha heredado costumbres, tradiciones y una pasión por la horticultura.

La que después como pasante la ha llevado a otros niveles. Muy lejanos tal vez, a lo que pensó cuando tenía 11 años y compartía con su papá que es nogalero y su hermano que es administrador agrotecnológico.

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Esta oriunda de Bacaboche (cercano a Creel, en la Sierra Tarahumara), vive desde que nació su pasión por la horticultura en Chihuahua, donde también se desempeña como artesana, enseñándole a niñas y niños de 7 a 12 años de edad, los martes y jueves. Además de que también juega basquetbol los fines de semana, participando en torneos con su equipo «Sewá».

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Y esta joven, siguiendo su afición por la horticultura, hace su tesis «Fitorremediación de Aguas Grises”, que consiste en depurar el agua de lavandería y ducha, para después poder reutilizarla para la limpieza de interiores y exteriores.

«Se siembran semillas de crisantemos y cempasúchil en humedales, los cuales reciben el agua gris (regadera, lavadora, trastes) en goteo durante todo el día, esa agua se filtra en la tierra de las plantas y sale limpia, lo que permite sea utilizada en otras actividades como regar plantas, lavar el carro o hacer la misma limpieza, solo no es apta para beber o preparar alimentos (…) Nos gustaría enseñarle a la población este proceso, así se puede aprovechar el líquido, esta idea no es tanto venderla, sino llevarla a la gente y ayudar”

– explicó María Teresa para Tiempo.com.

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Una joven indígena que espera sacar una maestría en su rama y seguir impartiendo clases a jóvenes rarámuris que vivan en Chihuahua.

 

 

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