Por Mariana Meza
11 febrero, 2021

Recompose comenzó en diciembre de 2020 y en 30 días el cuerpo se descompone completamente para ser abono. La idea es reemplazar las ceremonias funerarias tradicionales y así contribuir con el cuidado del planeta.

A nadie le gusta pensar en la muerte, pero en algún momento hay que hacerlo. La mayoría de las personas optan por una ceremonia tradicional, dentro de un ataúd. Otras prefieren cremar sus cuerpos y repartir sus cenizas. Sin embargo, un proyecto revolucionario en Estados Unidos va más allá y pretende devolver el cuerpo humano a la naturaleza transformándolo en abono.

Recompose

La idea se le ocurrió a Katrina Spade, quien propuso una nueva manera de dejar huella en la tierra después de morir. Literalmente.

De la mano de su empresa Recompose, Sapde entrega una alternativa ecológica a quienes buscan reemplazar las tradicionales ceremonias funerarias. “Conviértete en tierra cuando mueras”, es parte de la descripción en su página web.

Se trata de un proceso que convierte el cuerpo humano sin vida en abono, así pasa a ser parte de la tierra “para que el ciclo de la vida pueda continuar a través del mundo natural”, detalla My Modern Met.

“La muerte es profunda, trascendental y más allá de nuestra comprensión. Con un enfoque que es tan práctico como significativo, Recompose conecta el final de la vida con el mundo natural”, explica Spade en el sitio web de su empresa.

Recompose

Si una persona opta por contratar este servicio, puede formar parte de su jardín, por ejemplo.

Esta nueva alternativa comenzó en diciembre de 2020 y actualmente está funcionando en Seattle, Washington, Estados Unidos, en un espacio al que llaman The Greenhouse. Allí hay diez recipientes de cilindros de acero, donde se introducen los cuerpos fallecidos que posteriormente, luego de 30 días, se convertirán en abono.

El proceso consiste en poner a la persona fallecida en una mezcla de astillas de madera, alfalfa y paja, con la idea de formar un capullo. Con la ayuda de las bacterias y los microbios el cuerpo se descompondrá y culminará en un suelo limpio y utilizable que, luego de un mes, se devuelve a la familia o se dona a Bells Mountain, un fideicomiso de unas 283 hectáreas.

Recompose

Según consigna My Modern Met “se estima que hay 1 millón de acres [hectáreas] de tierra dedicados a los restos humanos y alrededor de 4 millones de acres de bosque que se pierden cada año para la producción de ataúdes”. La idea es contribuir con el cuidado del planeta.

El servicio cuesta 5.500 dólares e incluye el traslado del cuerpo.

Y tú, ¿estarías dispuesto a transformarte en abono después de morir?

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