Por Diego Aspillaga
22 julio, 2020

El cadáver perteneció a una princesa que sufrió un gran ataque al corazón y fue encontrada horas más tarde y embalsamada en la misma posición en que murió. Esto pone a descansar locas teorías sobre su entierro.

De todos los objetos misteriosos del pasado, pocos inspiran más fascinación respeto y curiosidad que las momias que se han encontrado en las tumbas bajo las arenas de los desiertos de Egipto. 

Estos cadáveres embalsamados y preservados después de miles de años han obsesionado a investigadores y al público general desde su descubrimiento.

Pixabay

Y esta semana, uno de los grandes misterios respecto a una famosa momia ha sido revelado gracias a los avances tecnológicos que tenemos en el presente.

Un lugar oculto en Egipto se descubrió por primera vez a finales de 1800 que contenía los restos de la realeza para salvarlos de los ladrones de tumbas, y la muerte de un individuo ha sido un misterio desde entonces hasta ahora.

Egyptian Antiquities Minisitry

Llamada “la momia de la mujer que grita”, este cuerpo estaba embalsamado con la cabeza titulada hacia atrás y la boca abierta como si llorara de terror, lo que inspiró varias alocadas teorías -como que fue embalsamada o enterrada viva- que hoy son desmentidas.

Los investigadores emplearon el poder de las tomografías computarizadas para revelar que la princesa egipcia murió de un ataque cardíaco masivo hace 3.000 años.

La posición de los restos sugiere que la mujer no fue descubierta hasta horas después, lo que fue suficiente para desarrollar espasmos de muerte y los embalsamadores preservaron el cuerpo tal como se encontró.

Sahar Saleem & Zahi Hawass

En 1881, se descubrió la Royal Cachette de Deir El-Bahari en Luxor, Egipto.

Este sitio fue utilizado por sacerdotes de las dinastías 21 y 22 para esconder los restos de la realeza en un intento por salvarlos de los ladrones de tumbas, informó el Daily Mail.

Su cuerpo estaba envuelto en piel de oveja, a diferencia del lino blanco habitual que se encuentra alrededor de la realeza, como la mujer que grita.

Sahar Saleem & Zahi Hawass

Los expertos creen que se llamaba Meret Amun, pero no están seguros de qué princesa fue, ya que hubo tres con ese nombre a lo largo de la historia.

La momia femenina recibió su nombre debido a signos de terror en la cara, con la cabeza titulada hacia atrás y la boca congelada como si estuviera gritando de dolor.

Para descubrir el misterio, los egiptólogos Zahi Hawass y Sahar Saleem, profesor de radiología en la Universidad de El Cairo, utilizaron una tomografía computarizada para revelar qué causó su muerte hace unos 3.000 años.

Sahar Saleem & Zahi Hawass

Los resultados muestran que sufrió un caso severo de aterosclerosis que afectó varias arterias. Esta enfermedad se formó en la pared arterial, provocando un estrechamiento de la cavidad y el bloqueo del vaso, y puede determinarse en una tomografía computarizada.

Hawass y Saleem concluyeron que la mujer que gritaba murió repentinamente de un ataque cardíaco masivo y no fue encontrada hasta horas después, lo que permitió tiempo para un espasmo mortal, lo que resultó en la forma en que fue enterrada.

El equipo también descubrió que el cerebro no había sido extirpado, lo cual era una práctica común entre la realeza. 

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