Por Alejandro Basulto
12 enero, 2021

Esto ocurrió hace casi dos años, el pasado 27 de abril del año 2019, cuando el huracán Hannah, con vientos de hasta 132 km/hora provocó desastres y al mismo tiempo reveló secretos de miles de años atrás.

El 27 de abril del año 2019, el huracán Hannah se hizo presente en Gales con vientos de hasta 132 kilómetros por hora. Y con esas velocidades, no es de extrañar que esta tormenta realizara cambios drásticos en el paisaje de esta nación.

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Ya que no solo hubo desastres y destrozos, que fueron difícilmente resistidos por los lugareños de la zona, sino que también, las fuertes ventiscas permitieron que se generaran cambios bruscos en la marea, facilitando de esa manera la observación de lo que se encontraba hasta antes del huracán, debajo del mar.

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Fue en ese entonces cuando vecinos de la Bahía de Cardigan, dieron con un bosque prehistórico que hace más de 4.500 había quedado sepultado del bajo del agua. Se trataban de arboles petrificados que quedaron expuestos y que son posibles de encontrar entre las localidades de Ynyslas y Borth, en el condado de Ceredigion.

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Restos de un bosque que en el folklore galés ha sido asociado con un mito del siglo VI, en el que se hace referencia a una civilización sumergida conocida como Cantre’r Gwaelod, que en el idioma local significa “Cien Sumergidos”. Un lugar que, según esta creencia, habría sido conocido por su tierra fértil y por estar protegido por esclusas.

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Cantre’r Gwaelod fue uno de los reinos más grandes de la región y se extendía por al menos 30 kilómetros de la costa en la que actualmente se ubica bajo sus aguas. La fertilidad de sus tierras gozaba de tanta fama, que los locales aún aseguran que la siembra de media hectárea generaba una cantidad de alimentos similar a la de 1,6 hectáreas en cualquier otra parte del país.

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En la leyenda también se cuenta que consistía de una ciudad muy avanzada con respecto a otras de la época. Lo que al mismo tiempo le daba mucho poder, pero lamentablemente, y según se narra, no lo suficiente para evitar que uno de sus guardias se despistara producto del alcohol y no diera el aviso a tiempo ante la crecida de las aguas. El reino se hundió y de ahí la historia es conocida por todos.

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Hoy solo queda la parte más baja de más 200 árboles que previo a estar bajo el mar, eran parte de un espeso bosque que supuestamente cobijaba a una de las ciudades más increíbles de su tiempo. Reino que era famoso por tener una gran atalaya, de la que según varios navegantes, aún se pueden escuchar sus campanas debajo del mar.

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