Por Alejandro Basulto
12 septiembre, 2019

Estaría compuesto de un 50% de agua y su masa sería de más de ocho veces el tamaño de la Tierra.

Los astrónomos trabajan mirando hacia el pasado y hacia el futuro. Observando el espacio, pueden aprender tanto acerca de nuestro pasado, como también acerca de nuestro futuro. O, en el mejor de los casos, hacer descubrimientos que permitan décadas y siglos después garantizar que tengamos un futuro. Como es la búsqueda de una planeta habitable, que en caso de que la Tierra se vuelva cada vez más hostil para la supervivencia, o también, en caso de que la sobrepoblemos, tener un nuevo hábitat para irnos allá en un éxodo para salvar la especie.

ESA/Hubble, M. Kornmesser

Y para que que ello se lleve a cabo, este planeta debe estar compuesto en una considerable fracción, por agua, debido a que este elemento es fundamental para que se desarrolle la vida que hay en nuestro planeta. Por lo que un planeta como K2-18b, que está compuesto por un 50% de agua, que tiene poco más de ocho veces el tamaño de la Tierra (entrando en una categoría conocida como «súper Tierra»), y que tiene una temperatura lo suficientemente compatible con la existencia de agua líquida, entre 0 y 40º C, realmente aparece como un descubrimiento digno para las mayores alegrías de los científicos.

ESA/Hubble, M. Kornmesser

Eso sí, este planeta se encuentra muy lejos de nuestra Tierra, estando a 111 años luz de distancia. Aunque sin duda, el mayor interés que genera este cuerpo celeste, es la existencia de vida extraterrestre. Ya que además de la búsqueda de un hogar habitable, lo que ha movido a hartos astrónomos es la búsqueda de otras formas de vida, que no se encuentren en la Tierra. Y de hecho, la misión que dio con este planeta que rodea a otra estrella o «Sol», tenía el fin de hallar vida extraterrestre.

«Esta es la primera vez que detectamos agua en un planeta en la zona habitable alrededor de una estrella donde la temperatura es potencialmente compatible con la presencia de vida»

– dijo la científica principal, Giovanna Tinetti del University College London, según consigna BBC.

Sin duda una de las mayores pistas de que en el planeta K2-18b podría haber vida extraterrestre, es la presencia de gases que podrían ser producto de procesos en organismos vivos. Un exoplaneta que emociona a muchos, de cual se informó con más detalle, en la revista científica Nature Astronomy.

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