Por Alejandro Basulto
15 junio, 2020

A través de su proyecto Anemokinetics, el ruso Alexander Altenkov busca aprovechar las transformaciones energéticas que se producen en nuestro entorno natural.

Con el cambio climático y más aún tras fenómenos naturales y sanitarios como el COVID-19, un nuevo trato con el medio ambiente se hace cada vez más justo y necesario. Por lo que alrededor del mundo, son muchos los científicos que han estado realizando investigaciones y estudios para encontrar nuevas maneras de producir las herramientas, tecnologías y energías que hoy utilizamos, sin afectar ni dañar los diferentes ecosistemas que hoy se encuentran en peligro debido a la falta de consciencia ecológica de muchos estados y empresas.

Anemokinetics

Es ahí donde aparecen inventores como el artista y diseñador residente en Moscú, Alexandor Altenkov, quien realizó un estudio con el fin de generar electricidad a través de los movimientos oscilatorios repetitivos de las ramas de los árboles. El proyecto se llama Anemokinetics y busca aprovechar las transformaciones energéticas que se producen en nuestro entorno natural, usando de una manera alternativa a esta flora, para producir una luz que sea natural y literalmente verde en su origen.

Anemokinetics

El proyecto inició con el análisis detallado del movimiento de los árboles, haciéndose un seguimiento de las ramas con la finalidad de encontrar la desviación media en relación al lugar en el que se encontraba originalmente la rama. Se concluyó, que dependiendo del tipo de esta, la altura y la velocidad del viento, sus fluctuaciones pueden variar entre 1 y 45 centímetros.

Anemokinetics

De esta manera, utilizando el método piezoeléctrico, se  pudo convertir estos movimientos en electricidad, dejándose fijado el disco piezoeléctrico en la parte móvil, siendo esta la varilla, mientras que el elemento estático, está fijado en la rama, dando esto como resultado, una producción de energía a través de la deformación del disco.

Anemokinetics

Tanto el viento como la actividad animal en las ramas pueden generar energía, provocando los movimientos oscilatorios de la ramas, pudiendo llegar a producir cada ciclo del movimiento de la rama, hasta una carga igual a 3,6 voltios con una corriente de 0,1 amperios y una duración de 200 milisegundos.

Con este hallazgo, Alexander Altenkov busca que esta nueva electricidad verde, sea utilizada para la utilización de aparatos luminosos y otras tecnologías, fuera de áreas urbanizadas. De esta manera, se podría iluminar desde parques, jardines hasta patios mal mantenidos. Se espera que esta investigación siga avanzando, hasta crear un internet de bosque (para vigilancia ecológica de zonas protegidas) e incluso una red de pequeñas centrales eléctricas.

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