Colaboración por Alex Bayorti
Mi vocación es la escritura desde bien pequeña, aunque lo cierto es que lo que me interesa realmente es absolutamente todo. Desde la astronomía pasando por las ciencias sociales hasta llegar al arte, cualquier tipo de conocimiento es capaz de fascinarme. Algunos dicen que "aprendiz de todo, maestro de nada". Yo soy más de la opinión de Chaplin: "Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más".

“La aventura será mi única razón de ser” decía Alexandra David Néel y no se equivocaba. Esta mujer, la única extranjera en codearse con los monjes tibetanos hace más de un siglo es, quizás, una de las personas más inspiradoras que la mano que escribe ha conocido. Por ello y para ella se redactan las siguientes 10 razones por las que nunca deberías dejar de viajar. Realmente, hay infinitos motivos para no quedarse parado, para no echar raíces. A fin de cuentas, nacimos con piernas para caminar, no con raíces para permanecer inmóviles. Nacemos y morimos en un constante devenir, en ese río que fluye y viajar puede que sea el único sentido de vida que comulgue con nuestro verdadero objetivo en la vida; sentir. ¡Buen viaje, caminantes!

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@thethoughts

1. Porque te arrastra muy lejos de tu zona de comodidad

La zona de confort es ese espacio, entorno y personas que “controlas”. Es la ciudad en la que vives desde hace años, el grupo de amigos que conoces desde la infancia o ese trabajo del que ya no te queda nada por descubrir. Así escrito parece casi idílico, ¿verdad? Es una de las principales razones por las que una persona se estanca en una situación durante años. Valiéndonos de la frase “más vale malo conocido que bueno por conocer”, evitamos tener que cambiar o esforzarnos por aprender. Esto a largo plazo provoca frustración e insatisfacción. Los viajes a otros países del mundo en Asia o en África, en América o en Oceanía, cambian nuestro punto de vista y son la fuente de un aprendizaje que no se encuentra en los libros. Eso sí, no todo aquel que viaja, aprende. Para aprender hay que mantener los ojos y la mente abierta. Lo que me lleva al siguiente punto.

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@thethoughts

2. Porque abre tu mente

Viajar es un estímulo para crecer y para abrir los ojos. Especialmente cuando se viaja a países del mundo muy diferentes del que se proviene, existen dos posibles reacciones; la más habitual es el rechazo de lo ajeno, pero en el momento en el que descubrimos la riqueza que existe en lo diferente, en el momento en el que dejamos de tener miedo a lo diferente, aparece una fortaleza y una seguridad imposibles de conseguir sin esta apertura mental.

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@nitaxox

3. Porque conoces a personas con las que conectas aunque no entiendas su idioma

Viví en un hostel de Budapest durante seis meses. En este tiempo conocí a muchísima gente muy interesante, pero hubo algunas personas con las que experimenté sensaciones de eternidad muy extrañas. Recuerdo perfectamente a Luka, una diseñadora gráfica checa, con la que solamente compartí un día de mi vida –o de la suya, según como se mire-. Mi inglés deja bastante que desear, pero “me hago entender”. Pues bien, apenas necesitábamos hablar. Una persona que había vivido a 2000 kilómetros de mí toda la vida, descubrirla ahora y sentir esa compenetración que no entendía de idiomas. Solamente por experimentar eso, ya merece la pena viajar ya que en esos momentos te sientes parte de toda la humanidad.

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@eddloveme

4. Porque ves con la mejor cámara de fotos que existe -tus propios ojos- los lugares más sorprendentes

No hay mejor fotografía que presenciar el mismísimo Green Lake, por ejemplo. Si bien es cierto que actualmente podemos conocerlo todo gracias a la tecnología, en ningún caso es comparable con la posibilidad de experimentar los aromas, la intensidad de la luz o las emociones que solamente aparecen cuando vivimos algo en primera persona.

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@joymzolo

5. Porque puedes oler, ver y saborear

Todo está interconectado; la vista, el oído, el olfato. Todos los sentidos intervienen cuando viajamos. De hecho, algunos reaparecen. Y es que cuando nos acostumbramos a percibir con los sentidos las mismas cosas día tras día, olvidamos su valor. Viajar no solo es maravilloso porque saborees nuevas experiencias y huelas aromas de otros países. Viajar es fantástico porque, al volver –al estilo de Gardel-, descubres que siempre tuviste un tesoro frente a ti que no valorabas por la fuerza de la costumbre. Una de las razones más emocionales por las que amar los viajes es porque empiezas a ver con la mirada del buscador.

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@fashionfreaksforever

6. Porque cuánto más viajas, más sentido tiene todo

Hay unos cuantos argumentos que apoyan esta sentencia. El principal es que los seres humanos hemos nacido para caminar, para conocer y para descubrir. El sedentarismo vino después. Cuando viajamos somos más felices. Viajar es un medio de liberación de esa pregunta que solemos hacernos millones de personas en cualquier ciudad del mundo; ¿Qué sentido tiene la vida? Si estamos en movimiento, si hacemos una caminata de semanas o nos mantenemos viajando durante años, esta pregunta rara vez aparece. Simple y llanamente porque es una cuestión que proviene del estancamiento. Las personas estamos hechas para correr.

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@nitaxox

7. Porque cada mañana te levantas con una sonrisa

No es ningún secreto que cuando tenemos algo nuevo que descubrir en cada momento, nos despertamos con más entusiasmo. Cada mañana es volver a nacer cuando viajas.


8. Porque te sientes como un protagonista de las novelas de Julio Verne

Explorar, descubrir, inventar. Quizás no todos los seres humanos tengan este anhelo. O sí. Me gustaría pensar que es algo inherente a toda persona tratar de desentrañar los misterios de lo desconocido. En cualquier caso, cuando viajas a países exóticos o diferentes, te sientes como uno de los personajes de esas novelas de ficción que tanto te gustaban de niño.

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@thethoughts

9. Porque aprendes a minimizar los problemas que hay en tu burbuja cotidiana

Si has llegado a este punto y aún no estas convencido de por qué amar viajar, solamente queda recordar algo que resulta tan importante como respirar; mirar hacia el mundo con perspectiva. Por desgracia, en ocasiones nos es imposible ver las cosas tal como son, valorar en la justa medida y minimizar los problemas para encontrar soluciones. Viajar es, en cierto modo, alejarse de esas vicisitudes para encararlas con una perspectiva más amplia.

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@nitaxox

10. Porque ese sueño que son los viajes sí que puede ser el resto de tu vida

Al día de hoy no es ningún sueño. Viajar por todo el mundo es una realidad tangible que muchas personas llevan a cabo. Algunos no necesitan de tanto y les basta con estar en movimiento habitualmente, conocer nuevos lugares y personas.

Hay rincones para cualquier persona, hay un mundo por conocer que es más especial cuanto más vamos descubriendo. No dudes en descubrir el mundo, aunque sea viajando en tiempos de crisis.