Colaboración por Isa Monge
Amante del mundo; de descubrir todo lo que tiene para cada uno de nosotros. Sumamente sensible, pero sobre todo enamorada de mi vida. Feliz de ser feliz y de hacer felices a los que me rodean.

A veces, aprendemos más cuando terminan las relaciones que durante estas mismas.

Hace un tiempo tuve una relación con un chico increíble al que aún lo quiero y agradezco nuestras experiencias y tiempo juntos. Fue un tiempo precioso para mí y me dejó marcada de muchas maneras. Pero lo que más me dejó nuestra ruptura, fue una serie de aprendizajes inolvidables.

1. Yo puedo sola

Cuando llevas tiempo en una relación, te acostumbras a estar con alguien y hacer muchísimas cosas con esa persona. Te encanta que vayan al cine, al parque, a lo que sea; piensas en tu chico para todas esas cosas que quieres hacer o lugares que quieres visitar.

Los primeros días luego de mi ruptura pensaba: ¿ahora con quién iré al lugar que íbamos a ir juntos? ¿Con quién veré la película que queríamos ver juntos? Me sentía mal por la costumbre de nada más llamarlo a él y que ya planearamos todo. Luego de unos días pude contestar esas preguntas: CONMIGO. Yo iré a los lugares que quiera ir, veré las películas que quiera ver. E incluso lo hice, me senté en mi habitación, con mi computadora y vi todo aquello que quería ver y lo disfruté tanto o más que como si hubiera estado con él. Esto, más allá del tiempo libre, se puede traducir en todos los ámbitos de nuestra vida. Yo puedo sola con mis desafíos, yo puedo sola con mis problemas, yo puedo sola con mis alegrías, y así. 


2. Mis sentimientos son importantes y me definen como persona y mujer

Muchas veces, no dices todo aquello que sientes porque temes la reacción de tu pareja. Si dices que dudas del amor que se tienen, te verá mal o discutirán, probablemente. Si en cambio dices lo enamorada que estás y que piensas en una vida futura juntos, puede pensar que quieres casarte ya e incluso llegue a asustarle.

No debes temer por expresar tus sentimientos. Tus sentimientos te hacen ser esa maravillosa persona que eres. Te hacen transparente y de esa persona es la que tu pareja debe enamorarse.

Aprendí que no debo fingir nada. Que si quiero a alguien lo puedo gritar a los 4 vientos y si estoy enojada, él tiene el derecho de saberlo. La comunicación es la base de la relación. 


3. Donde no te quieren, no te demores 

Nunca me había sentido tan conectada con una frase. Esta frase de Frida Kahlo me marcó de por vida tras mi ruptura. Mientras estaba en mi relación sentía un poco de indiferencia algunas veces, pero luchaba por recoger los pedazos de mi relación y volver a unirlos, con mucha fe y amor. Pero ese amor no era suficiente. Los pedazos no pegaban porque sólo estaba utilizando mi amor, no el de mi pareja.

Tras terminar esa relación, me di cuenta de lo desgastante que puede ser intentar dar amor a quien no lo quiere. Perdí amor en ese tiempo; amor a mí misma. Pero hoy lo he recuperado poco a poco y me he dado cuenta de que ese amor lo puedo invertir en mí y en otras personas que sí me quieren de vuelta.