Colaboración por Carmen Lamadrid
Originaria de Hermosillo, Sonora, pero el mundo es mi hogar. La felicidad como meta de desarrollo principal.

Pequeños detalles pueden hacer grandes cambios.

Usualmente escuchamos una frase que dice que la felicidad no es un destino, sino un camino. Y es que a pesar de que suene como un clásico cliché, lo real es que aquella frase no puede ser más cierta. La verdad es que la felicidad no es algo que debemos pasar nuestra vida entera buscando para finalmente lograrla casi cuando estemos al borde de la muerte. Eso no tendría sentido, ¿verdad? Por eso, la felicidad es algo que tenemos que cultivar día a día, algo que con pequeñas acciones logra florecer en cualquier minuto de nuestra vida.

Para ayudarte a construir ese camino aquí te damos 5 claves. Pon mucha atención.

1. Los problemas son parte de la vida y hay que verlos como tal

No es la vida perfecta y los problemas aparte, estos son parte del ciclo natural de vida, son lecciones, la felicidad no reside en la ausencia de ellos sino en cómo los manejas, solucionas y la perspectiva que les das. Qué tanto permites que afecten tu día.


2. La estabilidad debe ser global 

La estabilidad emocional de tu día no debe de depender de los factores externos, no les des tanto poder.


3. Vivir a consciencia 

El crecimiento personal no es más que evaluarnos a nosotros mismos (no a los demás, cada quien aprende a su tiempo) sobre cómo resolvimos nuestro día, disculparnos si es necesario o mejorar ciertas cosas a la siguiente pero siempre tranquilos de que dimos lo mejor y estamos aprendiendo. Disfrutando lo que tenemos.


4. Creer en tu pareja 

Valorar la opinión de la pareja si se tiene cuando nos haga una crítica constructiva, siempre y cuando se nos dé con amor y de manera respetuosa, no atacando, porque nadie está más cerca de nosotros ni nos conoce mejor. La tarea de la pareja es apoyarse mutuamente en el crecimiento personal. Ojo, de apoyarse, no cargarse.


5. No dejar tu felicidad en las manos de nadie 

a última pero no menos importante, nadie es responsable de tu felicidad más que tú mismo. No le des esa carga/poder a alguien más. Sé agradecido cuando alguien alimente tu felicidad y trata de alimentar la de las personas que quieres con pequeños detalles, sobre todo si hay alguna crisis, es cuando más la necesitan. Y a las personas que no quieres dedícales una oración.