Colaboración por Daniela Pérez
Venezolana. Ciudadana del mundo. Pasión por la lectura directamente proporcional a la pasión por la escritura. Amante de los animales, viajes y libros. Laberinto de Serendipias

Grandes cosas para descubrir en una pequeña capital. 

Cuando el avión comienza a acercarse a Lisboa, cuando ves sus particulares relieves que son acariciados por el Atlántico, cuando comienza a descender el vuelo y justo antes de aterrizar, el avión casi roza la majestuosidad del puente 25 de abril y los ojos se deleitan con un mosaico colorido distribuido armoniosamente en siete imponentes colinas. Sabes que estás a punto de conocer un lugar que no podrás olvidar.

Hasta hace pocos años los viajes a Europa se reducían a “Las grandes del viejo continente”; principalmente los turistas se enfocaban en Madrid, Londres, Paris y Roma. Sin embargo, Lisboa cada vez se roba más los corazones de Europa y del mundo, habiendo ganado en años recientes muchos de los premios más importantes del turismo mundial. Existen incontables motivos por los cuales Lisboa debería ser un “must” para cualquier viajero, pero estos cinco quizás te hagan salir corriendo a comprar el boleto:

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1. Su gente

Desde que bajas del avión y entras en contacto con portugueses, respiras hondo porque sabes que no tendrás problema para moverte en la ciudad. Gente amable, dispuesta a ayudar, cálida y con la mejor disposición de darte motivos para que quieras regresar a visitar su ciudad. Es difícil no sentirse “como en casa”. A pesar de ser una capital europea pequeña en comparación a otras, posee la universalidad característica de una metrópolis bien preparada para recibir y acoger a miles de turistas. El idioma no será una barrera para vivir Lisboa, ya que la mayoría de sus habitantes posee (al menos) conocimientos básicos de inglés y, los que no, hacen su mejor esfuerzo por comunicarse con los hispanohablantes.


2. Sus pequeños detalles

Y es que es imposible caminar por sus calles y no ser cautivado por sus pequeños detalles. Son estos los que convierten a Lisboa en un “must” en la vida de cualquier turista y en un “quiero volvercasi obligatorio. Su invierno para nada hostil, su inexplicable cielo de verano, su luz propia que complace hasta a los ojos más exigentes, y sus fascinantes contrastes de colores la convierten en el ambiente ideal para unas vacaciones inolvidables.


3. La comida portuguesa es un tesoro escondido

Contrario de lo que se podría pensar, la comida es un deleite total. Desde los mejores restaurantes hasta los más sencillos, el paladar podrá pasear por los deliciosos sabores del buen vino y los mejores pescados frescos, acompañado las notas de fado (música) que bailan en el viento de cualquier rincón de la ciudad. Por precios accesibles, se puede tener acceso a menús nada mezquinos de comida tradicional.


4. Sus espectaculares playas

No son muchas las ciudades europeas que pueden ufanarse de poseer playas envidiables. A escasos minutos del casco histórico y del centro de Lisboa, se pueden encontrar verdaderos paraísos de mar y arena que ofrecen paisajes maravillosos en cualquier estación del año.

Sunset party at Bar do Fundo in Praia Grande 30 minutes from Lisboa. Live – Now #sintra #lisboa #lisbon #bardofundo

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 5. Mucho que ver en una ciudad pequeña

Desde el impresionante casco histórico hasta los majestuosos Palacios, las calles más recónditas, la zona urbana y la extensa obra de arte llamada “calzada” que cubre como un tapete de lujo cada calle Lisboeta, hasta el paisaje cautivador del Rio Tejo, esta Capital europea es una mezcla perfecta, armoniosa y apasionante de todo aquello que nos lleva a visitar el viejo continente: historia, arte, cultura y arquitectura.

Lisboa es, sin duda, de aquellos lugares que sin saber cómo, nos roban el aliento, nos regalan experiencias maravillosas y nos hacen decir “tengo que regresar” tan pronto como el avión levanta las alas.