No sólo espero, sino que doy fe de que aunque nuestros caminos se empiecen a separar, vamos a estar juntas hasta viejitas.

Amiga querida,

No recuerdo la última carta que te escribí, porque en nuestra infancia y adolescencia fueron muchas. Me da pena también que hayamos dejado de hacerlo, porque creo que es una costumbre que fortalece relaciones, por eso la retomo. Por eso, y porque te casas, algo merecedor de una carta y muchas cosas más.

No puedo creer que han pasado tantos años desde que nos vimos por primera vez; no teníamos más de 6 años. Desde ahí, nunca más nos separamos. Cuántas historias, cuántos veranos, cuánto drama, cuántas risas, cuántos llantos.

Amiga, te vas a casar con el hombre de tu vida, con el que un día viste y dijiste “ese es”, y era. Y estoy orgullosa de ti, porque no te conformaste, porque buscaste el verdadero amor. Me emociona profundamente, porque creo que a pesar de las diferencias que puedan tener (en eso está el encanto del amor), son el uno para el otro. Se complementan perfecto dentro de su pecularidad, y lo más importante, se quieren con toda el alma. Él es un buen hombre, lo quiero demasiado, y lo quiero demasiado para ti. Y aunque no fuese así; si tú eres feliz, yo lo soy también.

Tengo sentimientos encontrados en este minuto. Por un lado no puedo de la felicidad por la nueva etapa que empiezas, pero por otro lado lo pienso y se me revuelve el estómago pensando en cómo pasa el tiempo, en que ya no somos unas niñas inocentes, o una rebeldes sin causa. Que ese tiempo ya cada vez se ve más lejano, y que lo que ayer se veía cercano hoy se convierte en los viejos tiempos. Y así es la vida, va pasando sin que nos demos cuenta, pero de lo que puedo estar segura es de que la hemos aprovechado. Y agradezco a la vida, y a Dios o a lo que sea que maneje nuestro destino, que te haya puesto en mi camino, porque eres de las mejores y más valiosas cosas con las que tengo el placer de contar. Amistades así no se dan todos los días.

Te quiero infinito hoy y siempre, y no sólo espero, sino que doy fe de que aunque nuestros caminos se empiecen a separar, vamos a estar juntas hasta viejitas, con la misma esencia de cuando nos conocimos a los 6 años, sólo que nuestro folio va a tener un cero más. Espero que podamos compartir la vida entera, con todas las etapas que esta va a conllevar; altos y bajos.

Te deseo de corazón lo mejor en este viaje que emprendes junto a este tremendo hombre. Mucha paciencia, y recuerda que el amor es un trabajo diario. No te quedes dormida, haz un pequeño esfuerzo por tu relación todos los días. Riégala, nútrela con detallitos, y acuérdate de que siempre vas a tener una amiga con quien contar.

Y prepárate, porque esto recién empieza.

Te quiero mucho.